Tóxicos en la comida: los alimentos más perjudiciales
¿Qué desean los señores? Les sugiero algunos de los platos destacados de nuestra carta de hoy: de primero, menestra de verduras aderezadas con plaguicidas o una sopa de pescado con <a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/microplasticos-alteran-flora-intestinal_17837">microplásticos</a>; de segundo, chuleta de ternera al antibiótico o <strong>atún bañado en mercurio a la plancha</strong>, y de postre, pastel de manzana con cubierta de plaguicida o tarta de leche con textura de PFC.No es la carta de un restaurante de uno de los programas de <em>Pesadilla en la cocina</em>, sino una muestra de los diferentes elementos tóxicos que pueden llegar a nuestros platos. Y es que, como señala Damià Barceló, investigador del departamento de Química Ambiental del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) de Barcelona, “<strong>estamos expuestos a una cantidad de tóxicos importante</strong> vía alimentaria, cutánea y atmosférica”.No estamos hablando de colorantes, ni de conservantes, de potenciadores del sabor o del olor, ni de otros compuestos que se añaden al alimento expresamente para hacerlo “mejor” o más comercial. No. Hablamos de sustancias que están en el ambiente. Algunas de estas son endógenas, es decir, <strong>se forman naturalmente en los alimentos</strong>, como los hongos o las toxinas vegetales y animales. Pero otras sustancias químicas que pueden resultar dañinas para la salud se incorporan a ellos desde el exterior.Distintos tipos de tóxicosSon tóxicos exógenos que llegan a los vegetales y a los animales desde tierra, agua y aire contaminados. Y de ahí pasan al plato. Estos tóxicos que sazonan de forma invisible nuestros alimentos son muy diversos, aunque Miguel Motas, Jefe de Área de Toxicología del Centro Nacional de Sanidad Ambiental en el Instituto de Salud Carlos III de Madrid (ISCIII), señala que <strong>los principales son los plaguicidas</strong> –insecticidas, fungicidas, herbicidas y rodenticidas– y los residuos de medicamentos, como los antibióticos y los esteroides.Ambos se utilizan para mejorar la producción de los alimentos en la <a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/agricultura-era-digital-mundo-no-tan-interconectado_16059">agricultura</a> y la ganadería. A nuestros platos pueden llegar también <strong>sustancias derivadas de la contaminación ambiental</strong>, como metales, monómeros tóxicos, hidrocarburos aromáticos, sales de nitro...Por otro lado, como asegura Ángel Gutiérrez, Profesor Titular del Área de Toxicología de la Universidad de La Laguna (Tenerife), hay <strong>tóxicos que se generan en el procesado de los alimentos</strong> como, por ejemplo, con la cocción, el ahumado o la oxidación de grasas. Otros se derivan de defectuosas técnicas de conservación o del contacto de los alimentos con determinados materiales.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/11/09/los-vegetales-y-las-frutas-pueden-acumular-toxicos-del-agua-de-riego-de-la-tierra-o-de-las-fumigaciones_7438af6e_800x533.jpg">Los vegetales y las frutas pueden acumular tóxicos del agua de riego, de la tierra o de las fumigaciones.</a>Tóxicos que se quedan a vivir en nuestros cuerposEl problema es que muchas de estas sustancias tóxicas son difíciles de descomponer y eliminar por el organismo, con lo cual se acumulan –especialmente en tejidos grasos– a lo largo del tiempo. Además, <strong>esos contaminantes llegan hasta los seres humanos</strong> en concentraciones mayores que las que se encuentran en el medio ambiente o en los primeros estadios de la cadena alimentaria (porque se produce un efecto acumulativo en la cadena trófica).Por ejemplo, al comer un trozo de <a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/aguas-silenciosas-tragedia-atun-rojo_1429">atún</a> pasa a nuestro cuerpo <strong>el mercurio que el animal ha incorporado</strong> a lo largo de su vida, pero también el que acumuló la merluza que lo alimentó y el del krill que ingirió esta.Cóctel…