El 18 de marzo de 2018, el diario digital mexicano SIPSE hizo público un vídeo que se había subido a la página de Facebook Paranormal life. En este, un muñeco que representa a un bebé vampiro, sentado sobre una lápida y con un biberón de sangre al lado, sigue con la mirada la cámara, con una sonrisa en la que asoman unos colmillos afilados. La autora del vídeo, una brasileña de Guarulhos, Daniela Leão, lo habría encontrado en un cementerio de la zona... Todo mentira. El vídeo provenía del perfil de Instagram Okiebabies, donde la autora, Julia Lane, enseña sus creaciones, muñecos de bebés monstruosos (vampiros, zombis, poseídos, diablos...), que se caracterizan tanto por sus detalles realistas como por ese efecto de profundidad en los ojos que dan efecto de movimiento. Esto es lo que ocurre tantas veces con grabaciones subidas a la red: usuarios que, encontrándolos interesantes, se apropian de publicaciones de terceros para ganar notoriedad generando noticias falsas que pueden resultar atractivas. Ha ocurrido con trabajos de esta creadora, muestras de efectos digitales que otros han querido «colar» como hechos verídicos (como cierto vídeo en el que un águila atrapa a un bebé que está sentado en el parque), fragmentos de cortometrajes o películas como El caso Balmaseda. Por otro lado, existe otro factor importante: el de nuestra imaginación ligada a las creencias que tengamos. ¿En cuántas ocasiones nos hemos encontrado entre contenedores de basura un juguete viejo, maltrecho, horroroso? Lo primero que uno debería pensar es que los propietarios están deshaciéndose de trastos innecesarios, pero si estos poseen un aire siniestro, y somos propensos a ciertas fobias, como la pediofobia (miedo irracional a los muñecos), nuestra mente se encarga de llenar los huecos de una historia que, con toda probabilidad, no tiene nada de extraña. Algo así le tuvo que ocurrir a un ciudadano de Jurong West, al oeste de Singapur, cuando se topó, en 2014, con el muñeco de madera de un demonio fumador, en posición sentada, tras la columna de uno de los porches del bloque de edificios 725 HDB, y que subió inmediatamente una fotografía a las redes sociales, sin demasiada repercusión. La pediofobia es el miedo irracional a los muñecos Los vecinos de Hougang encontraron una muñeca de porcelana con una venda que le tapaba los ojos en la que se podía leer «En el nombre de Alá» La cosa toma un matiz más serio cuando debe intervenir la policía. Ese mismo año, una mañana de junio, a unos 30 kilómetros hacia el este de ese lugar, en una transitada calle de Hougang, también en Singapur, los vecinos encuentran una muñeca de porcelana grisácea y vestido de puntilla sucio, tirada junto a un árbol. Nada alarmante si no fuese por un detalle: una venda con una inscripción escrita a mano, cubriéndole los ojos. Esta, en árabe, dice «Bismillah» o «En el nombre de Alá». Una de las versiones más defendidas, tras subir la fotografía a Reddit, es que la muñeca está poseída por un ente femenino de origen malayo y que, tras acosar a su dueño, moviéndose por la casa, este le tapa los ojos con esta tela y la tira en la calle para que no pueda seguirlo a casa. Esta desaparece sin que quede demasiado claro quién ha sido el responsable, hasta que una nueva foto es subida a Twitter por el usuario @S_chadenfreude, de Singapur, donde la muñeca luce sin venda. «La atamos por una razón; la gente estúpida la desata. Se ve infeliz. Buena suerte a quien lo hizo», ponía en el pie de esta, como si recayera una maldición en el culpable de dicha acción. Lo que parece cierto es que, poco tiempo después de que la muñeca se encontrara junto al árbol, se reportó un asesinato en la zona y un suicidio. Hay compañías aéreas que permiten el acceso a sus vuelos a muñecos «poseídos», aunque obliga a comprar un billete para cada muñeco, con derecho a asiento y consumición Y es que, como dice la criminóloga Susana Porras Campillos, «la tradición arraigada hace que los filtros disminuyan y que se esté más dispuesto…

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