Noticias #eXplora <a href="https://static4.abc.es/media/ciencia/2020/10/21/Olorg2012_IMG_2054-kl6F--620x349@abc.JPG">Media</a>Durante cientos de miles de años, los primeros humanos del valle del Rift, en África Oriental, no experimentaron grandes cambios en su entorno. Los numerosos lagos de agua dulce de la región garantizaban el suministro de agua, y los grandes herbívoros vagaban a sus anchas por los amplios pastizales. Pero hace alrededor de 400.000 años las cosas cambiaron bruscamente. El paisaje, de pronto, se volvió impredecible y los antepasados de los humanos tuvieron que enfrentarse a situaciones nuevas y complejas, y a una inestabilidad que desafiaba su antigua forma de vida. Ahora, un equipo interdisciplinar de investigadores liderado por Richard Potts, director del Human Origins Program en el Museo Smithsonian de Historia Natural, en Washington, ha descrito el largo periodo de inestabilidad sufrido en esta parte de África, que ocurrió al mismo tiempo que los humanos de la región experimentaron profundos cambios en sus comportamientos y culturas. El estudio se acaba de publicar en Science Advances. El análisis del primer núcleo de perforación sedimentario que representa un millón de años completo de historia ambiental en el Valle del Rift muestra, en efecto, que al mismo tiempo que los humanos abandonaban sus antiguas herramientas en favor de tecnologías más complejas y sofisticadas y ampliaban sus redes comerciales, el paisaje que les rodeaba experimentaba frecuentes fluctuaciones en la vegetación y el suministro de agua. En otras palabras, los recursos de estar siempre disponibles de forma fiable. Y los investigadores creen que fue precisamente esa inestabilidad en el clima, la tierra y el ecosistema lo que puso a prueba la adaptabilidad de los humanos, impulsando el desarrollo de nuevos comportamientos y tecnologías. Potts y sus colegas ya documentaron en 2018 estos cambios culturales basándose en artefactos recuperados en el yacimiento de Olorgesailie. Décadas de estudio en ese sitio arqueológico permitieron a los científicos averiguar que los humanos de la región habían dependido del mismo tipo de herramientas, hachas de mano de piedra, durante 700.000 años. Un larguísimo periodo durante el que su vida fue notablemente estable, sin grandes cambios de comportamiento o estrategias de supervivencia. Más tarde, sin embargo, hace unos 320.000 años, los pobladores del Valle del Rift entraron en la llamada "Edad de Piedra Media", y empezaron a fabricar armas más pequeñas y sofisticadas, incluso proyectiles. Casi al mismo tiempo, dio comienzo el intercambio de recursos con otros grupos distantes y el uso de pigmentos para colorear, lo que sugiere el surgimiento de una comunicación simbólica. Todos estos cambios, pues, supusieron una significativa desviación de su estilo de vida anterior, algo que, según los investigadores, probablemente ayudó a los primeros humanos a hacer frente a su nuevo y variable entorno. "La historia de la evolución humana -dice Potts- ha sido una historia de creciente adaptabilidad. Venimos de un árbol genealógico que es diverso, pero todas esas otras formas de ser humano ahora están extintas. Sólo queda una, nosotros, y es posible que seamos la especie más adaptable que haya existido sobre la faz de la Tierra." Enormemente adaptables Si bien algunos científicos ya habían propuesto que las fluctuaciones climáticas podían, por sí solas, haber llevado a los humanos a desarrollar esta notable capacidad de adaptación, el nuevo estudio indica que las cosas son, en realidad, mucho más complicadas. Sus análisis, en efecto, muestran que la variabilidad climática es solo uno de varios factores ambientales entrelazados que, juntos, impulsaron los cambios culturales descritos por Potts en 2018. Ahora, el nuevo análisis revela cómo un clima cambiante, junto a alteraciones en la vegetación y la fauna, y también al surgimiento de nuevas fallas debido a la actividad tectónica, se unieron para impulsar cambios…

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