Noticias #eXplora <a href="https://static3.abc.es/media/ciencia/2020/11/11/0x99391A8E2A445A855CEE5CA5781BE702-kAoB--620x349@abc.jpeg">Media</a>Un equipo internacional de científicos ha logrado descifrar buena parte de la historia de tres bebés enterrados en dos tumbas de 31.000 años de antigüedad descubiertas en el yacimiento de Wachtberg-Krems, en Austria, en 2015. La primera fosa, muy bien conservada y protegida por un omóplato de mamut, es la de dos gemelos varones, la más antigua conocida. Uno de los pequeños murió al nacer. Pocas semanas después le siguió su hermano. En un comportamiento inédito en el Paleolítico, la tumba fue reabierta para que los dos pequeños descansaran juntos. El segundo enterramiento estaba ocupado por otro niño de unos tres meses, probablemente primo de los anteriores. Doble entierro infantil - OREA OeAW Bioantropólogos del Museo de Historia Natural de Viena, la Universidad Médica de Viena y la Sociedad Ludwig Boltzmann, genetistas moleculares de la Universidad de Viena, la de Harvard y la de Coimbra, y analistas de isótopos y químicos de la Universidad de Montan en Leoben y la Estatal de Pensilvania se propusieron saber más acerca de estos niños prehistóricos con un destino tan aciago. No solo identificaron la relación de los tres bebés entre sí, sino que también determinaron con precisión el sexo y la edad en el momento de la muerte. El análisis genético molecular pudo mostrar que el doble entierro (tumba 1) era de un par de gemelos varones monocigóticos (idénticos, originados a partir de un mismo óvulo). Se trata de la «primera prueba genética molecular verificada y la prueba más temprana de un nacimiento de gemelos», afirma Ron Pinhasi, de la Universidad de Viena. La frecuencia de los nacimientos de gemelos fluctúa en diferentes regiones y épocas. Hoy en día está aumentando y se encuentra alrededor de 1:85 (basado en gemelos monocigóticos y dicigóticos), siendo los gemelos monocigotos aún más raros con una frecuencia de 1:250. «Descubrir un enterramiento múltiple del Paleolítico ya es extraordinario. El hecho de que se pudiera extraer ADN antiguo suficiente y de alta calidad de los frágiles restos óseos infantiles para el análisis del genoma superó todas nuestras expectativas y se puede comparar con un billete de lotería», explica Maria Teschler-Nicola, del Museo de Historia Natural de Viena. Los restos óseos del tercer bebé recuperados de la tumba individual (tumba 2) también demostraron ser adecuados para un análisis del genoma, a pesar de estar mal conservados: resultó ser un pariente masculino de tercer grado, posiblemente un primo. Reapertura de la tumba Para conocer la edad a la que murieron los bebés, analizaron los incisivos laterales superiores, se recolectaron datos métricos, análisis químicos, etc. Inicialmente, la atención se centró en la detección de la denominada «línea neonatal» (NNL) en el esmalte dental. «Este NNL es el producto de una irritación relacionada con el estrés del nacimiento de las células formadoras de esmalte en los dientes de leche. Aparece como una línea oscura en el esmalte dental y separa el esmalte formado prenatalmente del formado después del nacimiento», explica Teschler-Nicola. Por esta característica, teniendo en cuenta el grado de desarrollo de otras regiones del cuerpo, los investigadores concluyeron que los gemelos nacieron maduros. Mientras que un bebé sobrevivió al parto unas seis o siete semanas, el otro aparentemente murió al nacer o poco después. Los diferentes tiempos de muerte de los gemelos también pueden explicar las ubicaciones de sus restos. El bebé de 6-7 semanas es, por tanto, el «nuevo entierro». Esto presupone la reapertura de la tumba, un hallazgo cultural que los autores del estudio consideran de gran relevancia y desconocido hasta ahora en el Paleolítico Intento de amamantar Además, los investigadores se fijaron en la señal que deja el bario en el esmalte dental. Debido a la barrera placentaria, el bario no encuentra ninguna o casi ninguna…

Comments

Be the first to add a comment