Noticias eXplora: Descubren las propiedades acústicas de la Gran Pirámide Uno de los palacios más famosos de la era Safavid, del Imperio Persa, es el Āli Qapu. Fue construido a principios del siglo XVII, en la ciudad iraní de Isfahan. En su sexto piso se ubica el llamado Palace Music Hall. Sus espectaculares techos abovedados, con un diseño que presenta un patrón único de nichos de yeso recortados en forma de jarrones y otras vasijas, crean un paraguas capaz de producir una reverberación del sonido que resulta ideal para la música íntima, especialmente para las baladas iraníes. La arqueoacústica estudia el control acústico en espacios y edificios de la antigüedad para determinar si estas propiedades del sonido tenían importancia en las culturas ancestrales. En Chichén Itzá se produce un fenómeno acústico conocido como La cola del Quetzal Pirámide maya de Kukulcán, en la antigua ciudad de Chichen Itzá Es conocido, por ejemplo, que en la boca del pozo de los brujos de agua, en Chichén Itzá, se produce un fenómeno acústico conocido como 'La cola del Quetzal'. Si te detienes a 40 metros del Templo de Kukulkán, en la perpendicular de la escalinata y das una palmada o tocas un instrumento de percusión allí, se produce un efecto acústico determinado que recuerda a esta ave venerada por los mayas. Y este fenómeno se produce en muchos otros edificios de la antigüedad: ¿También en la Gran Pirámide de Keops, en Egipto? Eso es lo que se planteó el escritor e historiador británico Andrew Collins, autor de más de una docena de libros que desafían la forma en que percibimos el pasado. Según un interesante trabajo publicado en el portal Ancient Origins, se internó él mismo, junto a otras personas, en las distintas cámaras de la Gran Pirámide, dispuestos a grabar sonidos y comprobar sus propiedades acústicas. El ingeniero Rodney Hale sugirió que el pasadizo descendente podría haber funcionado como un tubo de resonancia. Tomó como referencia los estudios realizados por el ingeniero británico Rodney Hale que había sugerido que el pasadizo descendente que conduce a la cámara subterránea, situada en el lecho de roca de la meseta, por debajo de los dos millones de bloques de la pirámide, podría haber funcionado como un tubo de resonancia. Para llegar a esta conclusión, observó la apariencia de tubo del estrecho corredor de 16,2 metros de longitud y el hecho de que se había cortado y pulido de forma deliberada a lo largo de toda su extensión, lo que indicaba, en su opinión, que debía tener una función. Algo, por cierto, que ningún egiptólogo mantenía pues es considerado un pasaje abandonado sin ningún interés. Hale se internó con otras dieciséis personas y grabó palmadas, sonidos y canciones durante veintitrés horas. Al revisar las grabaciones, obtenidas mediante una gran variedad de teléfonos inteligentes (algunos de los participantes utilizaron hasta dos dispositivos simultáneamente), Hale descubrió que los sonidos producidos en la Cámara de la Reina no se pueden escuchar en la Cámara Subterránea pero, los sonidos producidos en la Cámara de la Reina sí se escuchan en la Cámara del Rey, incluso cuando suenan niveles persistentes de frecuencias muy bajas (VLF) están presentes en el ruido ambiental producido en todas las cámaras principales (ver el gráfico a continuación). Comparacion espectrográfica Según su hipótesis, la pirámide propicia una transmisión ascendente de sonido de una cámara a otra a través de la Gran Galería abovedada que, en su opinión, podría estar vinculada con su función principal. En otras palabras, la construcción no sería una tumba, como sugiere la egiptología ortodoxa, sino que tendría otra función. Según Ancient Origins, "La frecuencia de sonido de mayor amplitud registrada en la Cámara del Rey fue de 49.5 Hz (ver gráfico). También se produjeron picos significativos de actividad a 30,5 Hz y 33 Hz con un conjunto de picos entre 30 Hz y 130 Hz. En la Cámara de la Reina, los picos de actividad ocurren a 118 Hz y 120 Hz con otros entre 94.5 Hz y 125.5 Hz". Frecuencias detectadas…

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