Noticias eXplora: Descubren una civilización perdida en Bolivia Es bien sabido que, hacia 1542, el explorador español Francisco de Orellana recorrió el río Amazonas. Junto a él iba Fray Gaspar de Carvajal como cronista de la expedición. En un momento de aquella tortuosa pero épica singladura, el fraile escribió que lo que contemplaban sus ojos en los márgenes «no discrepaba un pueblo de otro a distancia de media legua (…) Y aún más digo, que la tierra adentro, a dos leguas y más o menos, aparecían muy grandes ciudades que estaban blanqueando, y demás de esto es la tierra tan buena y tan fértil y tan al natural como la de nuestra España…». De Carvajal aludía así a un entramado de ciudades habitadas y campos de cultivo que contrasta con la imagen actual que tenemos de la selva amazónica. La concebimos como un hábitat salvaje, dominado por alimañas y apenas poblada por un puñado de tribus que viven en condiciones casi paleolíticas. En la selva amazónica exiten yacimientos arqueológicos dignos de ser explorados Sin embargo, hoy día, muy poco a poco, van asomando indicios de que las cosas en esas latitudes fueron muy distintas. Gaspar de Carvajal pudo tal vez ser testigo de los últimos coletazos de un esplendor social y urbano que la arqueología y las nuevas tecnologías están sacando a la luz. Hace unos años aparecieron grandes geoglifos en áreas deforestadas que recordaban a las célebres figuras de Nazca. También el estudio de las «terras petras» indicaba que, en palabras del antropólogo William Balée, de la Universidad Tulane (Nueva Orleans), el 12% de toda la vegetación amazónica actual podría tener su origen en una antiquísima acción humana. Pues bien, la revista Nature acaba de publicar un estudio del Instituto Arqueológico Alemán y la Universidad de Exeter donde, según uno de los autores, el arqueólogo Heiko Prümers, «nuestros resultados dejan de lado los argumentos de que la Amazonia occidental estaba escasamente poblada en tiempos prehispánicos (…) Es un mito creado por los europeos que realmente hablaban de una selva y de vastas regiones no tocadas por los humanos», insiste Prümers. «Así que mucha gente no quería ver que aquí había yacimientos arqueológicos dignos de ser explorados». Gracias a la tecnología LiDAR, el escaneo de la selva boliviana halló 27 yacimientos, de los cuales 15 resultaban desconocidos para arqueólogos e historiadores En concreto, Prümers se refiere al sector de la Amazonia boliviana, donde su equipo ha aplicado una técnica de escaneo del relieve llamada LiDAR. A través de una visión láser tomada desde el aire, LiDAR devuelve una imagen del territorio vacía de vegetación, con lo que cualquier estructura que la foresta pudiera tapar, queda al descubierto y digitalizada como un mapa en 3D. Gracias a este sistema, el escaneo de dicho sector de la selva boliviana halló 27 yacimientos. Dos conocidos de grandes dimensiones, aunque todavía no explorados, como Cotocar y Landívar, pero también otros 24 de inferior tamaño, de los cuales 15 resultaban desconocidos para arqueólogos e historiadores. El conjunto se vincula a la cultura Casarabe, cuya cronología abarca desde el 500 al 1400 d.C. aproximadamente. El detalle de los yacimientos permite vislumbrar la existencia de pirámides de hasta 21 metros de altura en Cotoca e infraestructuras urbanas y religiosas diseminadas en unas 22 hectáreas de superficie. Un paisaje civilizado de notables dimensiones, indicador de una sociedad con un relevante desarrollo cultural, político y económico. Así, por ejemplo, la existencia de un trazado viario y montículos amurallados en determinadas encrucijadas del mismo denotaría un afán por controlar el territorio, las vías de comunicación y la circulación de personas y mercancías. La vegetación revela estructuras ocultas gracias a la tecnología LiDAR (Foto: Heiko Prümers / DAI) Cotoca se está concibiendo, provisionalmente, como el gran centro ceremonial y santuario principal de la región Todavía es pronto para extraer conclusiones, pero los asentamientos son muy prometedores.…