<strong>¿Libertad de expresión?</strong> Sí. ¿Hasta qué límite? Difícil. ¿Separar al artista de la obra? Uf. ¿Hundir la reputación de alguien? Depende. ¿Si es machista, homófobo o racista? Supongo. ¿Hasta que acabe con su carrera? Pasapalabra. Todas estas incógnitas vuelan alrededor de la práctica del <strong>'Cancel Culture'</strong> y es complejo, casi imposible, responder todas estas preguntas a la primera. Por eso, y porque las respuestas son extremas depende de a quien le preguntes, <strong>el debate está en boca de todos.</strong><strong>¿Qué es el 'Cancel Culture'?</strong> El mundo de la cultura tiene nueva <strong>amenaza o herramienta</strong>, depende de cómo lo mires. Es un movimiento que realmente existe desde hace lustros pero que, con el auge de las redes sociales ha aumentado su relevancia en 2020. En español, la llamada “cultura de la cancelación” es una práctica popular que <strong>se basa en retirar el apoyo hacia personajes públicos o compañías tras decir o hacer algo ofensivo</strong>. Rápidamente, debido a la viralidad del contenido, se señala de forma abusiva lo que ha ocurrido. En otras palabras, se hace una especie de boicot hacia su trabajo.Entendiendo el origen de la palabra <strong>boicot</strong> como el “negarse a comprar, vender, o practicar alguna otra forma de relación comercial o de otro tipo con un individuo o una empresa considerados como autores de algo moralmente reprobable”. ¿El resultado? Un cambio radical en la imagen y reputación del artista.Las dos caras de esta prácticaEs un debate ardiente, difícil de abordar porque está en juego la moral de la persona que lo juzga. Y en algunos casos, te posiciona en el espectro político. Estas son las dos versiones de la práctica:<strong>A) Un megáfono para minorías.</strong> Publicar en los medios o redes sociales tu indignación hacia algo puede ser una herramienta para aquellas personas que no han tenido voz a lo largo de la historia. Brett Gary, profesor asociado de medios, cultura y comunicación en la Universidad de Nueva York se posiciona en este lado positivo de la práctica. <strong>“Es una forma de llamar la atención sobre errores, estupidez o intolerancia absoluta”</strong>, explicaba al medio <a href="https://www.nbcnews.com/pop-culture/viral/deep-reckoning-or-fleeting-outrage-cancel-culture-s-complexity-proves-n1031466%20">NBC News</a>. Sobre todo, en cuanto a temas de delitos sexuales y demás problemáticas serias.<strong>B) Un látigo social.</strong> Otros, como <a href="https://los40.com/tag/barack_obama/a/">Barack Obama</a> dijo a la Obama Foundation hace un año: <strong>“Eso no es activismo, no cambia nada”</strong>. “Si todo lo que haces es tirar piedras, no llegarás muy lejos”, decía el expresidente de Estados Unidos sobre el tema, aunque no utilizaba las palabras de moda. En este grupo están los que piensan que genera más problemas que los que soluciona. “Tenemos que tener más conversaciones sobre ciertos temas, callar a la gente con la que no estamos de acuerdo es una acción desproporcionada”, explicaba la psicóloga Becky Spelman de la Private Therapy Clinic a <a href="https://www.marieclaire.co.uk/opinion/cancel-culture-682272%20">Marie Claire.</a>No es solo negativo para la persona que es ‘cancelada’ sino para quien decide cancelarla. La persona que boicotea al artista (u otra fihura de la esfera pública) deja, a largo plazo, de escuchar diferentes puntos de vista limitando su capacidad de crecer como persona.<strong>C) Sí, hay opción C.</strong> Aquellos que no juzgan cada acto por igual marcarían la tercera casilla. No creen que haya que cancelar la propia cultura de la cancelación, pero sí <strong>cuestionarla</strong>. Siendo conscientes de que no todas las situaciones son iguales y teniendo en cuenta la herramienta tan potente que se maneja: las redes sociales. Además, <strong>¿dónde han ido a parar las segundas oportunidades?</strong>Ejemplos recientesEn redes sociales nadie se libra, todo el mundo opina. No importa si eres…

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