Un estudio afirma que aunque se vivan más años, muchos podrían ser con mala salud

Hace dos siglos llegar a los 40 años era algo excepcional y muy poco habitual. Quienes conseguían superar esa edad eran considerados poco menos que seres tocados por la divinidad. Con el tiempo, gracias a los avances médicos y tecnológicos, la esperanza de vida ha ido aumentado a un ritmo considerablemente rápido, sobre todo desde finales del siglo XIX. <strong>Actualmente vivir hasta los 80 años puede ser lo normal, y todo hace pensar que hacerlo hasta los 100 también podrá serlo muy pronto.</strong> Pero aunque esta expectativa pueda alegrar a muchos, al parecer, de poder llegar a tan provecta edad, nuestra salud se vería considerablemente afectada.Eso es lo que afirma el estudio elaborado por los investigadores Iñaki Permanyer y Octavio Bramajo titulado "<a href="https://ced.cat/PD/PerspectivesDemografiques_028_ESP.pdf">El aumento de la longevidad en Europa: ¿Añadiendo años a la vida o vida a los años</a>?", que acaba de ser publicado en la revista científica <em>Perspectivas Demográficas del Centro de Estudios Demográficos</em> (<a href="https://ced.cat/es/">CED</a>) de la Universitat Autònoma de Barcelona (<a href="https://www.uab.cat/web/universitat-autonoma-de-barcelona-1345467954409.html">UAB</a>), que prevé que no solamente habrá un aumento en la esperanza de vida en un futuro no muy lejano, sino que, además, este aumento, puede conllevar algo ciertamente indeseable: <strong>un incremento en la mala calidad de la salud,</strong> algo que, sobre todo en la franja de población que sufra diversos tipos de patologías, <strong>podría suponer un reto social de gran envergadura.</strong>¿Más años pero en peores condiciones?Este estudio alerta de la necesidad de impulsar políticas públicas capaces de hacer frente a las crecientes tasas de morbilidad (el indicador epidemiológico que refleja cuántos individuos están enfermos) que se avecinan en toda Europa debido al creciente envejecimiento de la población. Para llegar a estas conclusiones, <strong>los investigadores han examinado en qué medida el incremento de la longevidad en Europa durante los últimos 30 años ha supuesto una mejoría en la calidad de la salud de la población,</strong> y para ello han utilizado datos del Global Burden of Disease del Institute for Health Metrics and Evaluation con sede en Seattle, Washington, que proporciona indicadores de 204 países y territorios desde el año1990 hasta nuestros días, y que les ha permitido llevar a cabo una estimación sobre la esperanza de vida (EV), la esperanza de vida saludable o en buena salud (EVS) y la esperanza de vida no saludable o en malas condiciones (EVNS).Este estudio alerta de la necesidad de impulsar políticas públicas capaces de hacer frente a las crecientes tasas de morbilidad.De hecho, esta es la primera vez que se ha investigado a nivel internacional cuál es la esperanza de vida con buena o mala salud en los diferentes países europeos durante los últimos 30 años, comparándolos entre sí. Así, los investigadores afirman en el estudio que si un descenso en las tasas de mortalidad no viene acompañado por un descenso equivalente en las tasas de morbilidad, <strong>las personas que vivan en estas sociedades tenderán a vivir más años, pero en peores condiciones</strong> (un fenómeno insostenible para los sistemas de salud y de pensiones públicos).Esta es la primera vez que se ha investigado a nivel internacional cuál es la esperanza de vida con buena o mala salud en los diferentes países europeos.El estudio también ha puesto el foco en que la proporción de la esperanza de vida con mala salud suele ser mayor entre las mujeres y tiende a incrementarse en el tiempo. "Todo ello <strong>sugiere la necesidad de destinar cada vez más recursos para reducir la morbilidad,</strong> ya sea a través de campañas preventivas que retrasen las edades de inicio de enfermedades o discapacidades (por ejemplo, promoviendo estilos de vida saludables y entornos socioeconómicos inclusivos y sostenibles)…

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