Puedes matar al hombre, puedes transformar la materia en polvo, pero no puedes apagar su voz, no puedes silenciar lo inmaterial del alma humana, algo que no podrás entender, si no comprendes la potencia de lo espiritual, ni la convicción del cristianismo.

Hoy Charly Kirk, más que nunca es un faro de esperanza, para todos los cristianos que creemos, que no hemos venido a matarnos, sino más bien, hacer lo que enseñó Jesús: a amarnos.

Dios lo tenga en su gloria donde quiera que esté.

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