Noticias #eXplora <a href="https://static4.abc.es/media/ciencia/2020/10/09/eduardo-saenz-de-cabezon-k0qE--620x349@abc.jpg">Media</a>Para muchos, las matemáticas son un fastidio, un galimatías sin sentido, un extraño idioma al nivel arameo antiguo. Sin embargo, hay quien se empeña en enseñar que en realidad los números no son solo pesadillas en tiempo de exámenes y que pueden ser incluso algo divertido. Muy divertido. Es el caso del matemático y presentador del programa de televisión «Órbita Laika» (La 2), Eduardo Sáenz de Cabezón, que en su último libro urde un «Apocalipsis Matemático» (Plan B, 2020) en el que recoge los temas más famosos de su canal de YouTube, «Derivando», que le dio la fama en el ciberespacio. Desde los números perfectos a la importancia del teorema de Pitágoras, pasando por la demostración de que el 73 es el único número primo de Sheldon Cooper (exacto: el personaje de la serie «The Big Bang Theory» que, de hecho, motivó un descubrimiento), Sáenz de Cabezón recopila de forma amena e incluso práctica (cuenta con acertijos de diferentes niveles) «las revelaciones +divertidas y +grandiosas de las matemáticas». Aquí, algunas curiosidades acerca del número más «singular» de todos: el cero. ¿Quién inventó el cero? Convivimos de manera natural con él, es parte de nuestra vida. Pero no siempre ha estado ahí, ¿no? Porque, ¿qué es cero? «Resulta que el cero es... varias cosas a la vez», desvela el matemático. Y lo primero que fue es «la nada»: «Para empezar, el cero representa una cantidad nula, la nada, es decir, cuando no tenemos nada que contar». Es por ello que el uso más básico del cero se extendió por casi todas las civilizaciones. Eso sí, no tal cual nuestro 0, sino con otro símbolo, una palabra, un hueco... Cuando el cero cuenta Pero el cero no solo sirve para designar «la nada». Dependiendo de su posición, puede contar o no. Esto es el cero posicional. «Allí donde hay un sistema de numeración posicional -como nuestro sistema, con base 10- necesitamos un uso del cero más especializado para saber, por ejemplo, que en 2202 no hay nada en el lugar de las decenas y que por tanto 2202 no es lo mismo que 222», explica Sáenz de Cabezón. Los responsables de este uso son los babilonios y los mayas, quienes de forma independiente idearon este cero «que cuenta». Los primeros fueron seguramente a partir de quienes llegó este sistema a India, en donde evolucionó para convertirse en un número de pleno derecho: entró en la aritmética y dejó de ser solo un símbolo posicional. ¿Qué pasaba mientras en Europa? Ni griegos ni romanos contemplaban el cero (y aún así llevaron a cabo descubrimientos que han servido de base a mucha de la ciencia actual), y hubo que esperar hasta la Edad Media, momento en el que los árabes entraron por la península ibérica (son notables las figuras de Ibn Ezra, Gerberto de Aurillac y el famoso Fibonacci) y le enseñaron las bondades de la mágica cifra al «mundo civilizado». Pero, aún así, no hubo una «fiebre del cero» por todo el viejo continente. «Muchos de los avances de las matemáticas renacentistas se produjeron sin el cero. El gran Cardano, protagonista (junto con otros) de uno de los adelantos más potentes de la matemática del Renacimiento -la resolución de las ecuaciones generales de grado tres y de grado cuatro-, realizó todas sus investigaciones sin ayuda del cero)», explica el autor. «A veces damos por supuesto que las cosas en matemáticas resultan más naturales o más obvias para todos de lo que en realidad son, y la historia del cero es un ejemplo tremendo de todo lo contrario: algo que para nosotros es hoy de uso corriente, y que parece que ha estado ahí toda la vida, costó siglos y siglos comprenderlo y encontrar su verdadera utilidad en matemáticas. Y todavía no llegamos a dominarlo del todo...». ¿Se puede dividir entre cero? La suma, la resta y la multiplicación por cero es bastante fácil. Pero cuando llegamos a la división... la cosa se complica. «Dividir entre cero es una cosa dificilísima…

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