Los dos conciertos de <a href="https://los40.com/tag/the_doors/a/">The Doors</a> en Boston del 10 de Abril de 1970, son instantáneas de la banda en el ápice de su turbulento viaje. Después del arresto de Jim Morrison en Miami por conducta indecente (supuestamente se había bajado la bragueta y había mostrado su pene) el grupo era examinado con lupa. Aun así, lo que el público del Boston Arena presenció esa noche fue “disparatado, los Doors más salvajes en estado puro”.Jim Morrison, arrestado y condenadoDesde su formación en Los Ángeles, en 1965, The Doors habían fomentado una reputación que hacía que sus actuaciones fueran impredecibles. Jim Morrison había tenido algún que otro encontronazo con la justicia. El más sonado había sido el del 1 de Marzo de 1969, cuando el líder de la banda fue arrestado por exhibición indecente después de un concierto en el Dinner Key Auditorium de Miami. Esa noche Morrison estaba borracho y posiblemente bajo los efectos de las drogas que habitualmente consumía. Supuestamente, se bajó la bragueta y mostró sus genitales. Le detuvieron y fue acusado de conducta lasciva, un grave delito en el estado de Florida.Lo que ocurrió esa noche continúa siendo un misterio. Morrison negó las acusaciones, y el teclista, Ray Mazarek, aseguró en Associated Press que jamás vio a su compañero mostrando sus partes íntimas. Además, ninguna de las 100 fotografías que se presentaron evidencian este hecho: "Provocaba al público. '¡Voy a enseñaros!'. Se quitaba la camiseta, la sostenía como si fuera el capote de un torero, y daba vueltas como si hubiera algo detrás”. Le juzgaron y condenaron a 500 dólares de multa y seis meses de cárcel. Sus abogados apelaron.“A América le preocupaba que Jim pudiera pervertir a sus hijos"El incidente en Miami desprestigió a la banda. Tuvieron que suspender muchos conciertos y se gastaron miles de dólares en abogados. Así las cosas, el grupo regresó a los escenarios para presentar su quinto álbum, Morrison Hotel. El viernes, 10 de Abril de 1970, The Doors fueron contratados para ofrecer dos shows (uno de tarde y otro de noche) en el Boston Arena. “Nos miraban con lupa”, recuerda Bill Siddons, manager del grupo. “Los Doors estaban siendo perseguidos por todo el país. Literalmente, a América le preocupaba que Jim pudiera pervertir a sus hijos. Por alguna razón, Boston no temía a Jim”.“Habíamos sido censurados en toda América”, cuenta Mazarek. “Después de Miami, no se nos permitía tocar en ninguna instalación municipal de ninguna ciudad de América a excepción de Boston. Y desde entonces, siempre he adorado Boston”.“Nunca sabías qué Jim te ibas a encontrar”Según el guitarrista Robby Krieger, Morrison “estaba muy nervioso (por el juicio) y estoy seguro de que esos conciertos en Boston eran una buena oportunidad para escapar de todo eso. Lo que me resultaba más chocante es que nunca sabías qué Jim te ibas a encontrar”. El de esa noche, en la doble sesión del Arena de la capital de Massachusetts, se destapó el más desaforado. “Esa era la criatura extraña, oscura, diabólica que ocasionalmente tomaba el control de Jim Morrison y salía de la botella”, dice Mazarek. “Cuando Jim estaba fuera de control, nunca sabías lo que iba a ocurrir. Ahí estaba el peligro y la emoción… aunque yo no era consciente de que el final estaba tan cerca”.Según publica Doors Guide, Morrison había estado “bebiendo todo el día” cuando la banda salió al escenario. En el concierto de las 07.00 p.m. su estado de embriaguez no tuvo un gran efecto adverso; bromeaba con el público entre canción y canción, reflejando una agradable actuación distendida del grupo.“Los Doors más salvajes en estado puro”El segundo set, previsto para las 10.00 pm, no empezó hasta después de la medianoche, y fue algo completamente distinto. “Disparatado, los Doors más salvajes en estado puro”, como lo definió Mazarek. Esa noche Light my fire duró casi 20 minutos y durante una versión de 14 minutos de When the music’s over, Morrison pidió “únicamente, llamadme…

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