La casa de Verges (Gerona) no es una más. Es, a mi juicio, el Amityville catalán por excelencia. El rosario de fenómenos aparentemente paranormales que allí se desató durante décadas no tiene parangón. Ahora, Marta Fontana, famosa cantante de punk, reputada ilustradora y también una de sus antiguas habitantes, ha investigado sobre el terreno todo cuanto aconteció en aquella casa y lo ha publicado en La casa de Verges (La Marca Negra Ediciones, 2021), su primer libro. ESPACIO MISTERIO ha mantenido una charla con ella. Esto es lo que nos cuenta: Pregunta: ¿Qué es la casa de Verges, Marta? Respuesta: La casa de Verges es el lugar donde gran parte de mi familia vivió los mejores años de sus vidas y también es el lugar donde el misterio y lo paranormal se entrelazó con nuestro destino para siempre. Ahora es un libro donde he recogido y tratado de arrojar luz a la oscuridad de todas aquellas extrañas vivencias. P: ¿Cuándo y cómo se te ocurrió plasmar su historia en un libro? R: Siempre había sido una cuenta pendiente. Era una historia alucinante que tarde o temprano quería dejar escrita. Pero muchas veces el tiempo que siempre te empuja hacia adelante solo te deja mirar al frente y casi como un mecanismo de supervivencia todos hicimos lo mismo, el tiempo cubrió con un velo los recuerdos y por desgracia también se llevó algunos familiares. Cuando quedé embarazada supe que había llegado el momento de dejarle a mi hija la insólita historia de su familia. Entrada a la casa de Verges, donde tantos extraños fenómenos han tenido lugar (Foto: Miriam Costa) P: ¿De qué fenomenología hablamos, Marta? R: Apariciones espectrales, presencias, luminarias, voces, pasos, ruidos inexplicables (mimofonias), olores (clariesencias), episodios compatibles con visitantes de dormitorio… P: ¿En qué ha consistido tu investigación? R: En primer lugar, hablar con todos los testigos, grabadora y cuaderno en mano, lo cual fue muy productivo y emotivo, porque son mí propia familia y me encanta que me cuenten historias. El resultado; un montón de piezas desordenadas, muchos eran mis propios recuerdos, algunos que creía exagerados por la mente de la niña que los vivió; otros, descubrimientos inesperados, muchas risas y escalofríos al recordar los detalles. Mi hermana Gemma me ayudó muchísimo, llevando la parte documental, intercambiando datos con historiadores, arqueólogo/as, hemerotecas, etc, y la logística a la hora de desplazarnos a visitar el terreno y otras reuniones. Tuve clarísimo desde el inicio del proyecto que contaríamos toda la verdad, sin exageraciones ni ficción y que si algún dato no se podía contrastar, por muy suculento que fuera, no lo incorporaríamos (que hay algunos curiosos…). Finalmente poner orden al caos de fechas, detalles y casos. Como se fue articulando el tiempo hasta ordenarse con precisiones horarias fue realmente emocionante. En algunas ocasiones puede colocarme cuarenta años atrás en la hora y fecha exacta. Aquella noche, los golpes en la tercera planta eran brutales y empezaron a retumbar como mazazos por las paredes, los muebles también chirriaban y golpeaban el terrazo con muchísima fuerza P: Cuéntame el fenómeno extraño más impactante del que hayas tenido constancia en la casa de Verges... R: Hay un capítulo en el libro titulado "Semana Santa" y aún recuerdo la cara de mi tía Conchi relatando lo que sucedió aquella noche. Ella era una mujer de armas tomar, y el miedo que pasó en la casa la dejo vulnerable hasta el punto de querer abandonar el inmueble para siempre. Fue una noche previa al Jueves Santo cuando, en plena madrugada, los ruidos de la temida tercera planta la despertaron. Los golpes eran brutales y empezaron a retumbar como mazazos por las paredes, los muebles también chirriaban y golpeaban el terrazo con muchísima fuerza y entre el caos identificó gruesas cadenas arrastrándose por el suelo. En ese mismo episodio, otro de los personajes clave es un perro de la raza Pastor Alemán, bastante fiero, que como buen custodio…

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