Noticias eXplora: Mañana se acerca un asteroide troyano a la Tierra Un asteroide troyano es un cuerpo que comparte órbita estable delante o detrás de un planeta. En nuestro sistema solar hay varios orbitando Venus, Marte, Júpiter, Urano o Neptuno. La Tierra no es una excepción. Tiene por lo menos dos, el asteroide 2010 TK7, que fue detectado en 2011, y el segundo es el 2020 XL5, que fue descubierto en 2015 y pasará mañana, 11 de marzo, a una distancia mínima de nuestro planeta, a las 15:41 horas de la Península Ibérica (+1 GMT). No obstante, el CNEOS (Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la Nasa) advierte que su avistamiento puede no ser puntual y variar entre cinco minutos antes o después de la hora especificada. A las 15 horas 41 minutos de la Península Ibérica el asteoride estará a una distancia mínima de la Tierra El asteroide que mide casi medio kilómetro, viaja a una velocidad superior a ocho kilómetros por segundo. Ya sé que estás pensando: ¡Lo que nos faltaba! No. No supone ningún peligro para la Tierra. De hecho, ya nos visitó el pasado 18 de enero y aún lo hará una tercera, el 11 de junio su distancia a nuestro planeta permanecerá invariable, según los expertos, entre 4.000 y 4.500 años más. Tranquilos. Los eventos astronómicos fueron relacionados con catástrofes en la antigüedad Los asteroides fueron interpretados en la antigüedad como mal augurio. En el tratado más amplio sobre los cometas que nos ha llegado, el libro VII de sus Naturales Questiones, Séneca comienza diciendo que el hombre antiguo sintió una mezcla de admiración y temor ante esta clase de luminarias, a las que, por lo común, consideraba como prodigios anunciadores de catástrofes. Y es que las cosas que sucedían o procedían del cielo eran consideras como un prodigio divino, tanto en sentido positivo (anunciando una época de prosperidad, como el que se vio a la muerte de César), como en sentido negativo (presagiando catástrofes, epidemias y guerras). Estos cuerpos astronómicos proporcionan a la ciencia un fósil geológico de nuestro sistema Está, finalmente, la interpretación astrológica, que considera a los cometas como fuegos desprendidos de los planetas, en base a lo cual se hacían pronósticos. Más allá de la superstición, estos cuerpos astronómicos proporcionan a la ciencia un fósil geológico de nuestro sistema, al estar formados por material primigenio de la nebulosa solar primitiva, cuerpos que nunca llegaron a fundirse para formar otros más complejos como los planetas. "El descubrimiento de los asteroides troyanos terrestres es muy significativo porque pueden contener un registro de las primeras condiciones de la formación del sistema solar, ya que los troyanos primitivos podrían haber estado coorbitando los planetas durante su formación, y también añaden restricciones a la evolución dinámica del sistema solar", señala en un comunicado Toni Santana-Ross, de la Universidad de Alicante y el Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona. Santana-Ross ha publicado una investigación de los asteroides troyanos de la tierra en la revista Nature Communications, donde asegura que algún día los humanos podremos visitarlos y hasta crear bases allí.
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