La ciudad de Albacete tiene el título de villazgo desde el 9 de noviembre de 1375, cuando Alfonso de Aragón, primer marqués de la todopoderosa casa de Villena, firmó este privilegio en Castillo de Garcimuñoz, pueblo con fortaleza sin igual en la provincia de Cuenca. De esta manera, se independizaba de Chinchilla de Montearagón, de la que era aldea hasta entonces. En la actualidad, es la ciudad más grande de Castilla-La Mancha y se ha convertido en un cruce de los caminos para los que del centro quieren ir al Levante, y donde la gente es acogedora y de buena compostura. Tras la aparición de los huesos, muchos vecinos aseguraron ser protagonistas de sucesos extaños sin explicación Pero la capital albaceteña atesora, a pesar de ser llana y extensa, algunos de los misterios más interesantes que se han conocido en el terreno de lo parapsicológico en los últimos años en España. Desde 2010, hasta el lugar han viajado muchos investigadores de lo oculto para intentar desentrañar unos hechos que se vienen repitiendo desde hace décadas en la Plaza del Periodista Antonio Andújar, en pleno corazón de la ciudad. Plaza Periodista Antonio Andújar Ese año, el ayuntamiento decidió acometer la faena de realizar unas excavaciones en medio de la plaza para poner bajo tierra unos contenedores de basura, con el fin de hermosear el lugar. Sería en torno al 18 de agosto cuando, por estos trabajos, comenzaron a surgir una serie de huesos, que dieron a entender que algo había sucedido en el pasado en este lugar. Fue el detonante para que los vecinos revelaran que, desde hacía años, al menos desde la década de los 80, venían aconteciendo, en bastantes pisos de la plaza, sucesos extraños que no tenían una explicación lógica. Contaban que en su casa aparecían y desaparecían niños vestidos con ropajes antiguos, de una época anterior al momento presente, y que correteaban, reían y revolucionaban todo en un momento. También contaron que si se les veía de perfil era como si tuvieran solo dos dimensiones, como si estuvieran pintados en un folio. Los descubrían en los espejos, tras los visillos y cortinas, en cualquier estancia de la vivienda… era algo que habían asumido ya y con lo que habían aprendido a convivir. Otros hablaban de un ser de gran altura, con una suerte de capuchón, como si fuera un monje, y que permanecía inmóvil... UN SER TERRORÍFICO Algunas personas hablaron de otro personaje espectral, que provocaba más temor que los niños, que, en un principio, parecían mucho más inocentes y que no podían llegar a hacer daño. Se trataba de alguien de gran altura, con una suerte de capuchón, como si fuera un monje, y que permanecía inmóvil bajo el dintel de la puerta, lo que provocaba una visión aterradora. Lo curioso del caso es que ha venido sucediendo durante décadas en distintos pisos y edificios de la plaza, ahora llamada de los Aparecidos, por lo que se descarta el timo o la histeria colectiva como causa de tales visiones. UNA INVESTIGACIÓN DEL PASADO Los especialistas en el más allá han tratado de dar una explicación lógica a la cuestión y han relacionado estas apariciones con el desenterramiento de los huesos aquel día de verano de 2010. Lo que allí había antes era un convento de monjes franciscanos, del que se tiene constancia que existía a mitad del siglo XIX, y que luego fue derruido. Se supone, siempre siguiendo un relato espectral, que tanto los niños como el religioso no han querido dejar este mundo todavía y prefieren rondar por los lugares en los que fueron, o no, felices en el pasado. Es cierto que la plaza provoca sensaciones especiales que no dejan indiferente a nadie. El ambiente es, a veces, opresivo, y otras, mágico. Muchos aseguran que su visita parece haberles sumido en un vórtice temporal y ese sentimiento les ha durado bastante tiempo. Las estadísticas aseguran que siete de cada diez suicidios que ocurren en la ciudad de Albacete suceden en esa zona Durante unos años, algunos vecinos estuvieron hablando en distintos programas de televisión…

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