5 maneras de detectar exoplanetas
La ciencia ficción ha llenado el imaginario popular de referencias a <strong>mundos nuevos y sorprendentes</strong>: Arrakis, el planeta desértico; Pandora, la luna selvática, Tatooine, el planeta con dos soles; Gethen, Miller, Mustafar... Todos ellos están concebidos con <strong>mayor o menor base científica</strong> y recrean lugares fascinantes.Si hace unos años esto era dominio exclusivo de la fantasía, en las dos últimas décadas hemos experimentado una <strong>revolución</strong> que nos ha llevado a descubrir <strong>miles de nuevos planetas</strong>, muchos de ellos con características y propiedades que ni las mentes más creativas se habían atrevido a imaginar.Pero ¿cómo ha llegado la ciencia a esos <strong>mundos desconocidos</strong>? ¿Qué tecnología se ha utilizado para detectar estos <strong>nuevos planetas</strong>?Velocidad radialLa <strong>búsqueda de</strong> <a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/descubierto-centenar-exoplanetas-que-flotan-libremente-nuestra-galaxia_17696">exoplanetas</a>, es decir, planetas que orbitan otros soles, tuvo un inicio fulgurante a <strong>mediados de los años noventa</strong>. En ese entonces, las técnicas de <strong>espectroscopia</strong> habían madurado lo suficiente para medir velocidades de estrellas con precisiones de unos pocos metros por segundo.Esto abrió la posibilidad de <strong>detectar planetas a su alrededor</strong>, que serían de otro modo invisibles por el efecto de deslumbramiento. Los planetas se descubren de forma indirecta gracias al llamado efecto Doppler y se manifiestan a través de <strong>cambios de velocidad</strong> periódicos de la estrella a causa del <strong>movimiento orbital</strong>. De este modo se determina la masa mínima del planeta, que es responsable de las <strong>variaciones de la velocidad radial.</strong>La técnica de las velocidades radiales permite <strong>descubrir la existencia de planetas</strong> y tener una estimación de su masa, pero la información que se puede obtener es limitada. Por eso se necesitó otro salto cualitativo crucial, que se produjo con el <strong>hallazgo de exoplanetas con tránsito</strong>, como HD 209458 b, en 1999.TránsitosLos <strong>tránsitos</strong> ocurren si la órbita del planeta está bien <strong>alineada con nuestra visual</strong>, de modo que el planeta cruza el disco de la estrella y esta <strong>disminuye ligeramente su brillo</strong> al ocultarse parte de su superficie.La existencia de tránsitos permite no solo descubrir planetas, sino <strong>medir su tamaño</strong> y, al combinarlo con las velocidades radiales, <strong>medir su masa y densidad</strong>. Con ello se pueden caracterizar las propiedades físicas del planeta y <strong>especular sobre su posible composición</strong>, ya sea un mundo denso de hierro y roca, un mundo rico en moléculas simples, como los <a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/planeta-jupiter-gigante-gaseoso-sistema-solar_18638">gigantes</a> helados del sistema solar, o un planeta de baja densidad y con gran abundancia de hidrógeno y helio.Otros métodos: cronometraje, microlentes e imagen directaMás allá de los tránsitos y la velocidad radial, los científicos se han servido de <strong>otros métodos</strong> para averiguar si en la lejanía del espacio había algún pequeño <strong>planeta orbitando alrededor de una estrella</strong>.Un ejemplo es el método del <strong>cronometraje</strong>, basado en los leves cambios en el tiempo de llegada de la <strong>radiación de un</strong> <a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/descubren-pulsar-mas-lejano-brillante-del-universo-conocido_11244">púlsar</a> (una estrella de neutrones que gira rápido y que está altamente magnetizada), ya que estos pueden llegar a indicar que un planeta está orbitando a su alrededor.Otro es el método centrado en las <strong>microlentes gravitacionales</strong>. La microlente gravitacional sucede cuando <strong>la luz de una estrella se curva</strong> y se amplifica…