Según una nueva investigación, cuando los murciélagos vampiro notan que están enfermos practican la distancia social, aunque no sean plenamente conscientes de ello. Se trata de un comportamiento natural que los expertos han documentado después de analizar los movimientos de una treintena de ejemplares en la selva de Belice en centroamérica.Para realizar el experimento, cuyos resultados han sido publicados recientemente en la revista <em>Behavioural Ecology,</em> los científicos no inocularon ningún patógeno en los animales, pero sí que <strong>les suministraron una sustancia que activaba su sistema inmunológico</strong> y los hacían sentir como si estuviesen enfermos durante algunas horas. Después compararon su comportamiento con otro grupo al que se le había administrado un placebo.La historia comenzó con un viaje a la selva de Belice que Gerard Carter, profesor asistente de la <a href="https://www.osu.edu/">Universidad Estatal de Ohio, experto en biología de organismos, evolución y ecología, realizó junto con su esposa y Simon Ripperger, investigador postdoctoral de la misma universidad. Allí capturaron un centenar de murciélagos vampiro (de la subfamilia <em>Desmodontinae</em>) de un nido de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Lamanai">Reserva Arqueológica Lamanai, en la que abundan las ruinas mayas.<a href="/medio/2020/10/29/captura-de-ejemplares_84842f82_800x533.jpg">Captura de ejemplares para el estudio</a>Captura de ejemplares para el estudioFoto: Simon RippergerEl equipo de expertos seleccionó después ejemplares de hembras no embarazadas, a las que se separó en dos grupos en función de su destino: a <strong>16 de ellas se les inyectó la sustancia que activaba el sistema inmunológico</strong> a otras <strong>15 se les inyectó una solución salina que hizo las veces de placebo</strong>. A cada ejemplar de estudio le instalaron unos sensores de proximidad que permitía a los científicos rastrear continuamente los encuentros sociales de los murciélagos mientras duraba el efecto de las sustancias.<strong>Sensores de movimiento</strong>“Los sensores de movimiento son básicamente una suerte de computadoras diminutas que los murciélagos llevan como si de mochilas se tratasen,- comenta a National Geographic España Simon Rippenger-. Pegamos estos dispositivos al pelaje de cada ejemplar para rastrear sus movimiento que pegaron, y siempre que estos se acercan a menos de 5 o 10 milímetros, registran el movimiento de estas criaturas”. De esta forma, explica el científico, es posible medir con precisión cómo se desplazan. Los contactos entre todas las combinaciones posibles de pares de murciélagos, se actualizan en pocos segundos y los datos se descargan de forma remota, lo que permite a los investigadores tener información en tiempo real.En comparación con los murciélagos de control, los enfermos interactuaron con menos congéneres, pasaron menos tiempo cerca de otros y, en general, fueron menos interactivos con individuos con los que mostraban contactos sociales. Además, los ejemplares sanos tenían menos probabilidades de asociarse con uno enfermo, según los datos.Para medir el grado de interacción social, los científicos analizaron tres indicadores: con cuántos ejemplares contactaron, cuánto tiempo total pasaron con otros ejemplares cuán conectados estaban con la comunidad. En comparación con los murciélagos de control, los ejemplares enfermos se asociaron con un total de 4 compañeros menos, y cuando contacaban, el tiempo de interacción se reducía 25 minutos.<a href="/medio/2020/10/29/primer-plano-de-un-murcielago_2a928827_800x533.jpg">Primer plano de un murciélago</a>Primer plano de un murciélagoFoto: Simon Ripperger¿<strong>Por qué decidían mantenerse al margen?</strong> Según Carter, lo que movía a los murciélagos a comportarse de este modo es que, cuando se les ‘infectaba’, quedaban letárgicos y se movían menos.“Los efectos que mostramos aquí probablemente sean comunes en muchos otros animales. Pero es importante recordar que…

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