Así desviaremos un asteroide en pleno vuelo
Si todo va como está previsto, a la 1:14 de la madrugada del martes 27 de septiembre (hora peninsular española), <strong>la nave DART de la NASA se estrellará contra el asteroide Dimorphos</strong> (160 metros de diámetro), un pequeño cuerpo rocoso que orbita como si de una luna se tratara al asteroide Didymos (780 metros de diámetro), del que lo separa poco más de un kilómetro y con el que forma un sistema binario que no supone ningún peligro para la Tierra.Será la primera vez que los científicos intenten desviar la trayectoria de un asteroide, y el experimento permitirá conocer si ya somos capaces de cambiar el rumbo de <strong>cuerpos celestes potencialmente peligrosos para la Tierra</strong>. El propósito está claro: si no queremos correr el riesgo de acabar como los dinosaurios, debemos ir creando y probando planes de protección. De hecho, la NASA ya tiene a pleno rendimiento una <a href="
https://www.nasa.gov/planetarydefense">Oficina de coordinación de Defensa Planetaria</a>.
DART, que pesa unos 570 kilos y tiene la longitud de un autobús (con sus paneles solares desplegados), se estampará contra su objetivo a una velocidad de 6,1 kilómetros por segundo. Los científicos de la NASA esperan que el choque ralentice en unos cuantos minutos el tiempo que Dimorphos tarda en orbitar a Didymos (11 horas y 55 minutos), una alteración que podría bastar para variar mínimamente su trayectoria. Teniendo en cuenta las enormes distancias del espacio, un desvío tan ligero como ese supondría un notable cambio de rumbo pasados millones de kilómetros.11 millones de kilómetros de viajeDART, que despegó el pasado 24 de noviembre de la Base de la Fuerza Aérea estadounidense de Vandenberg (California) a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, ha recorrido los 11 millones de kilómetros que nos separan del <strong>doble asteroide</strong> acompañado por LICIACube, un pequeño satélite de 14 kilos de peso desarrollado por la Agencia Espacial Italiana.LICIACube ha hecho el trayecto acoplado en la nave, de la que <strong>se desprendió hace unos días para dirigirse a un lugar situado a 55 kilómetros de Dimorphos.</strong> Desde allí obtendrá imágenes del impacto (que tendrá una fuerza equivalente a la de tres toneladas de TNT), de la polvareda que levante y del cráter causado por el choque. Esta información tardará alrededor de 24 horas en llegar a nuestro planeta, donde también habrá telescopios observando el suceso y sus consecuencias.La combinación de los datos obtenidos por los observatorios terrestres y el satélite italiano servirá para <strong>conocer mejor la estructura y composición de Dimorphos, y lo que más importa: si el choque ha alterado su movimiento</strong>. LICIACube no es la única colaboración internacional en la misión. También participa la Agencia Espacial Europea (ESA), incluidos científicos españoles que han contribuido al desarrollo de los sistemas de navegación y comunicación de la nave, y en la creación de modelos numéricos para entender cómo será el choque y sus consecuencias.El impacto con el asteroide en directoLa colisión podrá seguirse en directo en la web de la NASA. En su aproximación, la nave irá haciendo fotos de su objetivo, en primer lugar del doble asteroide y luego solo de Dimorphos, incluso cuando se encuentre a unos centímetros de su superficie. A pocas horas del choque, DART tendrá que usar su sistema autónomo de navegación para dar en la diana, ya que en ese momento las instrucciones enviadas desde la Tierra tardarán más en llegar allí que la nave en alcanzar su destino.El experimento no acabará aquí: en octubre de 2024, la nave Hera de la Agencia Espacial Europea (actualmente en construcción) <strong>despegará rumbo a Dimorphos, adonde llegará en diciembre de 2026</strong> para estudiar los efectos del impacto. Recabará datos sobre la masa y composición del asteroide, y medirá el cráter causado por DART. Con esta información, los investigadores podrán completar el puzzle y saber si ha sido exitoso el primer intento…