SolÃcito, expectante, relajado. El cantante y compositor <a href="
https://www.20minutos.es/minuteca/dani-martin/">Dani MartÃn</a> presenta asà su último disco, Lo que me dé la gana (Sony Music), deseando saber si gusta, pero al mismo tiempo sacando pecho por el trabajo logrado. Y porque, asegura, se ha mostrado en él tal y como es.¿Este disco es un desquite emocional, sexual, social o todo junto? Es un permiso para jugar con sonidos y los estilos de los que he sido fan desde pequeñito. Siempre he sentido que habÃa que ser rockero o cantautor, esto o lo otro, pero todo no podÃa convivir. De pequeño me gustaban Public Enemy, los Chichos, Alejandro Sanz, Los Ronaldos, etc., y no entiendo por qué si a alguien le sale de las tripas hacer algo, no puede. De ahà el nombre y el permiso para hacer un viaje fÃsico y emocional. Me fui a Inglaterra, EE UU y Latinoamérica, me encontré con un montón de gente a la que admiro y con la que me apetecÃa trabajar y volvà con una especie de carromato carnavalesco. Me hice un traje a medida con lo que me gusta, siento que puedo defender y que no es un disfraz.Y, sin embargo, le pone el nombre "función", como si estuviera representando algo. Creo que es un modo de hablar con el público: 'Empieza el espectáculo, empieza la función'. Pero... joe, no habÃa pensado en eso. Puede ser, sÃ, que todos tengamos un poco de teatreros, pero mira, me has pillado.El primer sencillo, La mentira, salió hace un año. Ha llovido desde entonces. Este es también el disco de haber hecho mucho trabajo de paciencia, desde que empecé a viajar y a contactar con gente. No la tenÃa, porque mi vida desde hace 20 años ha sido 'quiero grabar, sacar el disco en esta fecha...'. Pero de repente llegas a un continente donde tú eres un gnomo y estás en el número 150 de la lista de prioridades de los demás. Me ha costado un montón poder llegar a determinadas personas para que mi deseo se hiciera realidad.También ha pasado una pandemia. Y una de sus bandas sonoras ha sido Nada volverá a ser como antes, de El canto del loco. No he sentido que haya sido muy sonada, pero sà ha sido una época muy remember, de escuchar canciones que nos llevaran a lugares donde hemos sido felices, al recuerdo de los veranos, los amigos. Cosas antiguas. Eso ha sido lo que nos ha acercado un poco a la alegrÃa.¿Nada volverá a ser como antes? No, es imposible. Será diferente, será mejor, pero como antes, no. Creo que esto que estamos viviendo se va a repetir muchas veces por el modelo de vida que tiene el ser humano. No sé, he escuchado tantas teorÃas... pero creo que tiene mucho que ver con su avance hacia lugares donde no deberÃa meterse. Con el deshielo, con que nos hemos ido a sitios a hacer edificios, a buscar petróleo... y nos hemos encontrado con esta mierda.En sus letras alude al miedo. A los demás, a usted mismo, a defraudar... ¿Ha gobernado su vida alguna vez? Absolutamente. Todo, desde la decisión de un sonido de guitarra. Nos ha pasado a todos, les pasó a los Beatles: querÃan sonar al principio como Chuck Berry, Fats Domino y Muddy Waters. Todos queremos gustarle a nuestro compañero de trabajo y eso a veces es más una función que una realidad: yo he vivido en una función mucho rato, porque las personas queremos empatizar, caer bien y seducir. Es agotador. Es mucho mejor disfrutar de aquellos a los que les gusta tu sensibilidad, tu puerilidad y tu ser primario que estar empeñado en gustar a una gente intelectual que lee a Kierkegaard, porque es imposible que les guste mi música.Nunca se sabe. SÃ, tal vez los estoy juzgando, pero creo que es difÃcil.A pesar de todo, ha llegado hasta aquÃ. Por mucho que te tapes y quieras aparentar, al final el ojo te ve muy bien. Y yo creo que a mà se me ve de lejos quién soy, por muchos escudos, pendientes o cantos del loco que me haya puesto para que no se vea mi sensibilidad. Y lo más bonito es ir conociéndote, viendo que lo que soy también está guay. Soy una persona que se equivoca, aprende y que hace un viaje y no…