Un nuevo método para buscar civilizaciones extraterrestres
En el momento de escribir estas líneas, <a href="
https://exoplanets.nasa.gov/exep/">el programa de exploración de exoplanetas de la NASA lleva contabilizados unos 4.341 exoplanetas, 162 de los cuales son terrestres, algunos de ellos con un gran potencial para albergar vida. La mayoría de estos cuerpos celestes fueron descubiertos por el <a href="
https://www.nasa.gov/centers/ames/spanish/research/exploringtheuniverse/exploringtheuniverse-kepler.html#">telescopio espacial Kepler, lanzado en 2009 para averiguar cuántos planetas podría encontrar orbitando alrededor de unas 150.000 estrella situadas dentro de una zona minúscula del firmamento. <strong>El objetivo: averiguar si abundan o escasean los entornos en los que puede surgir vida en el universo. </strong>El observatorio Kepler llegó a la conclusión de que una cuarta parte de todos los planetas encontrados en su zona de investigación eran del tamaño de la Tierra, y, por consiguiente, se mueven en la llamada ‘zona habitable’ de sus respectivas estrellas, esto es, lugares aptos para albergar vida, posiblemente inteligente.Más de 25.000 millones de planetas habitablesSi tenemos en cuenta que <strong>la Vía Láctea tiene como mínimo unas 100.000 millones de estrellas</strong>, eso se traduce que podría haber en torno a unos 25.000 millones de entornos habitables, solo en nuestra galaxia. Con estas estadísticas, la eterna pregunta de si existe vida inteligente en el universo podría sonar a perogrullada, de no ser porque<strong> hasta la fecha todavía no ha podido confirmarse.</strong> Si existen tantas probabilidades de encontrar vida extraterrestre, ¿por qué hasta ahora no hemos dado con ninguna pista en ninguno de nuestros intentos? Es lo que se preguntó en la década de 1950 el físico de origen italiano Enrico Fermi en una reflexión sobre el cálculo de la ecuación de Drake, la fórmula matemática utilizada para calcular el número de civilizaciones extraterrestres con las que podríamos ponernos en contacto. La eterna discusión sobre la paradoja de Fermi nos hace plantear una nueva pregunta ¿<strong>Y si estamos buscando mal? </strong>Si sabemos que hay vida inteligente, ¿por qué no la hemos encontrado ya?<strong>¿Y si en lugar de realizar barridos aleatorios nos centramos en buscar a los planetas desde donde existen más posibilidades que nos estén buscando a nosotros? </strong>El año pasado, un equipo del <a href="
https://carlsaganinstitute.cornell.edu/">Instituto Carl Sagan de la Universidad Cornell concluyó que la clave para buscar exoplanetas es centrarse en la elíptica de la Tierra, el plano de la órbita terrestre alrededor del Sol, donde es más probable que se ubiquen los exoplanetas ‘con vistas’ al nuestro. Sus conclusiones apuntaban a que únicamente dirigiendo el foco hacia este umbral podríamos dar con unos<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/mas-1000-estrellas-que-extraterrestres-pueden-detectar-tierra_16045"> 200 planetas similares a la Tierra a una distancia de ‘solo’ unos 325 años luz.Ahora, un nuevo estudio realizado por Eamonn Kerins, astrónomo del Observatorio <a href="
https://www.jodrellbank.net/">Jodrel Bank de la universidad de Manchester, publicado recientemente en la revista especializada <em>The Astronomical Journal,</em> propone dar una nueva vuelta de tuerca a la búsqueda de civilizaciones inteligentes: <strong>partiendo de la teoría de juegos, </strong>un modelo matemático en el que se analizan situaciones complejas en las que interactúan varios individuos (o jugadores), sin conocer previamente las decisiones de los demás. Esto es, actuar pensando de antemano cómo lo hará el otro.<strong>El dilema del prisionero </strong>La Teoría de juegos se usa para analizar comportamientos estratégicos, donde hay dependencia mutua, esto es, en situaciones en las que es necesario tener en cuenta el posible comportamiento de otros. El ejemplo más famoso de este planteamiento es el llamado ‘dilema del prisionero’, una hipótesis de acción colectiva…