Noticias eXplora: Inteligencias artificiales que son conscientes En diciembre de 2015 nacía OpenAI, una empresa especializada en el desarrollo de tecnología de Inteligencia Artificial (IA). Sus fundadores, Ilya Sutskever, Sam Altman y el archiconocido Elon Musk, pretendían liberar sus creaciones para que todo el mundo pudiera accedera la IA, evitando al tiempo que cayera en manos de una élite gubernamental o empresarial que pudiera utilizarla para sus propios intereses. Sin embargo, las polémicas en las que se vio envuelta la empresa condujeron a Musk y a Altman a dejar el proyecto en 2019. Tras la salida de ambos, OpenAI pasó de ser una fundación sin ánimo de lucro a otra con el objetivo de obtener "beneficios limitados". Numerosos proyectos científicos trabajan con un objetivo: dotar a la IA de conciencia EL INCREÍBLE GPT-3 Ahora, Ilya Sutskever, CEO de OpenAI, ha publicado un inquietante tuit en el que muestra su convencimiento en que las redes de IA más desarrolladas están empezando a ser conscientes de sí mismas, lo que implicaría uno de los cambios más importantes de la historia de la humanidad: la aparición de tecnologías con conciencia. Sutskever escribió en su cuenta de Twitter: "Puede que las grandes redes neuronales ya sean ligeramente conscientes". Apoyó tal afirmación Andrej Karpathy, exempleado de OpenAI y director de tecnología de IA en Tesla, donde dirige el proyecto de piloto automático para automóviles. Karpathy siempre se ha mostrado especialmente optimista sobre dicha tecnología que, en su opinión, acabará en un plazo corto de tiempo solucionando los grandes problemas de la humanidad. Aunque tampoco se cansa de advertir sobre la posibilidad de que la tecnología de IA acabe en manos de unos cuantos poderosos que puedan utilizarla para crear una dictadura encubierta infalible. El procesador de textos GPT-3 podría ser utilizado para la fabricación masiva de noticias falsas tan creíbles que difícilmente podrían ser igualadas por periodistas malintencionados Pero regresando a las palabras de Ilya Sutskever, numerosos periodistas especializados concluyeron que en realidad se estaba refiriendo a una de las creaciones más polémicas de OpenAI: el procesador de textos GPT-3 (actualmente no disponible), dotado de una poderosa tecnología de IA capaz de crear textos sin parar, que podía ser utilizado para la fabricación masiva de noticias falsas tan creíbles que difícilmente podrían ser igualadas por periodistas malintencionados. Como era de acceso libre, organizaciones de todo pelaje (probablemente incluidos servicios de inteligencia) y personajes de lo más dudoso emplearon GPT-3 para crear operaciones globales de desinformación con objetivos políticos, militares, empresariales o estratégicos. Los ingenieros de OpenAI entrenaron a GPT-3 programándolo para que aprendiera una enorme cantidad de información disponible en internet, como todos los libros públicos que se hayan escrito y estén disponibles, toda la Wikipedia y millones de páginas web y documentos científicos disponibles en la red de redes. Básicamente ha absorbido el conocimiento humano más relevante publicado en internet. Además, es capaz de analizar 175.000 millones de parámetros a la hora de chatear con alguien, crear una web o una noticia, ofrecer pronósticos sobre política o la bolsa o incluso programar aplicaciones tecnológicas. Un usuario decidió usar la herramienta de IA para "resucitar" a su novia fallecida. GPT-3 respondía exactamente como si fuera la joven muerta LOS MUERTOS «RESUCITAN» A pesar de que GPT-3 podía emplearse para finalidades bastante oscuras continuó siendo de acceso libre hasta que un usuario decidió usar la herramienta de IA para "resucitar" a su novia fallecida. Joshua Barbeau, un desarrollador informático y guionista de juegos de roll, introdujo en GPT-3 todas las conversaciones que había mantenido con su novia durante los últimos años a través de redes sociales y de aplicaciones de mensajería instantánea. Lo que empezó como un curioso experimento acabó impactando psicológicamente…