Los orígenes prehistóricos de Halloween

En medio de un prado, en un paraje retirado de Irlanda, se yergue un gran montículo sobre el que pastan libremente las ovejas. De haber estado en ese mismo lugar hace varios siglos, a buen seguro se habrían quedado paralizadas por el terror, petrificadas por los cánticos de los celebrantes, que con sus atavíos ceremoniales las sacrificaban a los espíritus demoníacos que, según sus creencias, habitaban la cercana cueva de Oweynagat.Aquel <strong>montículo colosal</strong> se yergue en <strong>el corazón de Rathcroghan</strong>, núcleo del antiguo reino irlandés de Connaught. Centro importante de la Edad del Hierro, hoy Rathcroghan está <strong>en su mayor parte enterrado por tierras de cultivo del condado de Roscommon</strong>. Irlanda quiere que sea <strong>declarado Patrimonio de la Humanidad</strong>. Con más de 6 kilómetros cuadrados de superficie, Rathcroghan comprende 240 sitios arqueológicos de 5.500 años de antigüedad: túmulos funerarios, fuertes circulares (lugares de asentamiento), menhires, movimientos de tierra lineales, un santuario ritual de la Edad del Hierro… y Oweynagat, la llamada puerta del infierno.Hace <strong>más de dos milenios, cuando según parece las comunidades de Irlanda rendían culto a la naturaleza</strong> y a la propia tierra, nació en Rathcroghan la celebración del año nuevo, el llamado Samhain, dice el arqueólogo Daniel Curley. En el siglo XIX, los inmigrantes irlandeses llevaron consigo esta tradición a Estados Unidos, donde se transformaría en lo que hoy es el Halloween.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/10/18/entrada-al-inframundo_af9fb15d_800x1066.jpg">Los irlandeses de la era precristiana ve&amp;iacute;an en Oweynagat una entrada al inframundo, habitado por demonios, hadas&amp;nbsp;y otros seres sobrenaturales. La cueva es&amp;nbsp;tambi&amp;eacute;n el lugar donde, seg&amp;uacute;n la leyenda, hace 2.000 a&amp;ntilde;os naci&amp;oacute; Medb,&amp;nbsp;la que tal vez sea la reina m&amp;aacute;s famosa de la historia de Irlanda. Dorothy Ann Bray, experta en folclore irlandés y profesora asociada de la Universidad McGill ya jubilada, explica que <strong>los irlandeses precristianos dividían el año en verano e invierno y que dentro de ese marco general existían cuatro festividades.</strong> Imbolc, el 1 de febrero, coincidía con el nacimiento de los corderos. Bealtaine, el 1 de mayo, marcaba el final del invierno e incluía costumbres como lavarse la cara con el rocío, recoger las primeras flores y bailar alrededor de un árbol decorado. El 1 de agosto anunciaba el Lughnasadh, una fiesta de la cosecha dedicada al dios Lugh y presidida por los reyes irlandeses. El 31 de octubre era el Samhain, el final del año agropecuario y el inicio del siguiente.Rathcroghan no era una ciudad –Connaught carecía de centros urbanos propiamente dichos, estaba formado por propiedades rurales dispersas–, sino <strong>un asentamiento regio, y era el escenario clave de aquellas celebraciones</strong>. Durante el Samhain se convertía en un hervidero de actividad que se concentraba en el templo construido en lo alto de la colina, rodeado de los túmulos funerarios de la élite connachta.Es posible que los miembros de esa élite residiesen en Rathcroghan. Las clases bajas vivían en casas de labor dispersas y acudían al lugar solo para las festividades. En aquellas bulliciosas celebraciones comerciaban, festejaban, jugaban, concertaban matrimonios y proclamaban declaraciones de guerra o de paz.Es posible que los asistentes también hiciesen <strong>ofrendas rituales</strong>, quizá dirigidas a los espíritus celtas del inframundo. Aquella dimensión arcana, subterránea, también conocida como Tír na nÓg, estaba habitada por los inmortales de Irlanda, así como por una miríada de bestias, demonios y monstruos. Durante el Samhain, algunas de aquellas criaturas escapaban del inframundo por la cueva de Oweynagat.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/10/18/localizacion-de-rathcroghan_d53ad700_800…

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