El asteroide Ryugu y el origen de la vida

El 8 de diciembre de 2020 fue un día de júbilo en Sagamihara (Japón). Aquel día llegaba al campus de la JAXA (Japanese Aerospace Exploration Agency) la cápsula de retorno con muestras del asteroide 162173 <em>Ryugu</em>, recogidas por la sonda de la misión Hayabusa 2.Supuso un gran éxito para la tecnología de la exploración espacial y también puso a disposición de los científicos muestras tomadas directamente de la superficie de un asteroide en el espacio, estériles, sin alteraciones ni contaminación.Esa es la diferencia con las muestras de meteoritos, los asteroides que han sufrido un impacto en la Tierra y la exposición al ambiente, además de la manipulación de las personas. Numerosas preguntas sobre el origen de la vida han comenzado a tener respuesta, pues <a href="https://www.hou.usra.edu/meetings/lpsc2022/pdf/1781.pdf">se han publicado los <strong>primeros análisis</strong> de compuestos orgánicos en las muestras de <em>Ryugu</em>.No dan evidencias de que la vida llegara a la Tierra a bordo de meteoritos (panspermia). Tampoco ayudan (de momento) a entender mejor cómo fue su origen, ni prueban que los impactos de meteoritos fueran necesarios para ello. Pero los resultados publicados son una buena noticia para quienes tratan de entender la química prebiótica. Es decir, los <strong>procesos químicos que tuvieron lugar antes de que existiera la vida</strong>.¿Por qué es interesante el asteroide Ryugu?Una de las claves es el carbono. <em>Ryugu</em> es un <strong>asteoride del tipo C</strong>, rico en carbono y compuestos orgánicos. Estos objetos son <strong>abundantes en el cinturón de asteorides</strong>, una región situada entre Marte y Júpiter donde se encuentra, entre otros, el planeta enano Ceres.Se piensa que los meteoritos del tipo condrita carbonácea, como los famosos meteoritos de Allende y Murchison, son fragmentos de asteroides tipo C. Estos asteroides se cuentan entre los <strong>objetos más antiguos del Sistema Solar</strong>.La materia carbonosa que contienen es el resultado de un largo proceso químico que se desarrolló desde la formación de materia orgánica en la nube molecular y la nebulosa protosolar, hasta la acreción de protoplanetas y la exposición del asteroide a millones de años de radiaciones cósmicas.Las muestras recogidas en el asteroide Ryugu ofrecen pistas sobre los compuestos orgánicos que se formaron y acumularon en los objetos del Sistema Solar y de su evolución. Además, informan acerca de los <strong>precursores químicos de los que dispuso la Tierra primitiva en la época prebiótica</strong>, a partir de los cuales, gracias al agua, el ambiente y la geología terrestres, pudo surgir la vida tras una compleja red de procesos químicos que se denomina evolución química.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/29/muestras-de-la-superficie-de-ryugu-tras-su-apertura-en-el-laboratorio_55fee50a_754x750.jpg">Muestras de la superficie de Ryugu, tras su apertura en el laboratorio.Los compuestos orgánicos del asteroide RyuguLas muestras del asteroide <em>Ryugu</em> analizadas contienen un <strong>3,7% de carbono</strong>. La mayor parte se encuentra en forma de un material no muy diferente al carbón. Pero también contiene carbono en forma de moléculas orgánicas que, por acción del agua, liberan aminoácidos, identificándose la glicina, alanina, beta-alanina y alfa-aminobutirato. En general, los compuestos identificados no sorprenden, y ahí precisamente radica su importancia.Los aminoácidos son los componentes de las proteínas de los seres vivos, por lo que <strong>su presencia en el espacio siempre ha sido sugerente</strong>. El primer experimento realizado con el objetivo de entender cómo surgieron las primeras proteínas lo realizó el bioquímico alemán Walter Löb en 1913. En él, obtuvo abundante glicina mediante descargas eléctricas en una atmósfera primitiva simulada. Desde entonces se sabe que <strong>los aminoácidos se forman con facilidad a partir de gases simples</strong>. Por ello, cabe…

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