Noticias #eXplora <a href="https://static2.abc.es/media/ciencia/2020/11/05/Mars_asteroids-kPCC--620x349@abc.jpg">Media</a>Un equipo internacional de astrónomos dirigido por científicos del Observatorio Astrofísico de Potsdam (AOP) ha hallado un extraño asteroide detrás de Marte cuya composición es muy similar a la Luna. Los investigadores sospechan que puede tratarse de un «gemelo perdido» de nuestro satélite natural que sigue al planeta rojo en su órbita. Pero, ¿cómo ha llegado ese raro asteroide ahí? Los resultados acaban de ser publicados en la revista «Icarus». En las órbitas de los planetas, 60 grados por delante y por detrás de éstos con respecto al Sol, existe una suerte de «refugios seguros» donde algunos asteroides quedan atrapados por el equilibrio de la gravedad entre la estrella y el planeta, convirtiéndose en algo así como «rebaños» de rocas espaciales que siguen al «pastor planetario». Estás «ovejas» son los llamados asteroides troyanos, unos cuerpos de gran interés para los científicos, ya que se formaron en los orígenes del Sistema Solar, en esa tumultuosa época en la que los choques y las colisiones eran algo cotidiano. La mayoría de estos cuerpos se encuentra en la órbita de Júpiter, quien con su enorme gravedad ha conseguido coleccionar miles de ellos. Sin embargo, es raro encontrar a estos troyanos en planetas más cercanos al Sol y, de hecho, solo se han hallado un puñado cerca de Marte y un par más en Venus y la Tierra. Desde los años noventa se han descubierto casi una decena de estos troyanos en la órbita marciana. Conocidos como la familia Eureka, la teoría dominante explica que posiblemente sean trozos arrancados durante la formación de Marte, ya que su composición es muy parecida a la de este planeta. Pero (101429) 1998 VF31 -nombre con el que se ha bautizado a este asteroide recién descubierto- es todavía más singular: aparte de estar más alejado que los Eureka, tiene una composición muy similar a la de la Luna, lo que tiene desconcertados a los astrónomos. Esquema en el que se pueden ver las regiones en las que Marte «captura» a sus troyanos, 60 grados por delante y por detrás con respecto al Sol (regiones L4 y L5). En rojo y amarillo, las zonas donde se asientan los troyanos de la familia Eureka. En azul, la zona donde órbita 101429, el nuevo y extraño troyano descubierto - AOP Comparando espectros celestes Para conocer la composición de 101429, los astrónomos utilizaron X-SHOOTER, un espectrógrafo del Observatorio Europeo Austral de 8 m del Very Large Telescope (VLT) en Chile, con el que podían ver cómo la superficie del asteroide refleja la luz solar de diferentes colores -su espectro de reflectancia-, y comparar este «brillo» con el de otros cuerpos para determinar de qué está hecho. Así es como llegaron a la conclusión de que era similar a una clase común de meteoritos llamados condritas ordinarias. Pero la sorpresa llegó cuando, al combinar estos datos con otras mediciones del Telescopio Infrarrojo de la NASA en Hawai, el equipo descubrió que no se correspondía bien con ningún tipo particular de meteorito o asteroide. Por ello, incluyeron otro tipo de cuerpos celestes. Y el resultado fue que era increíblemente parecido a nuestra Luna. «Muchos de los espectros de los asteroides no son muy diferentes de la Luna; sin embargo, cuando miras de cerca, hay diferencias importantes: por ejemplo, la forma y la profundidad de las absorciones espectrales amplias en longitudes de onda de 1 y 2 micrones. Pero el espectro de este asteroide en particular guarda un gran parecido con las partes de la Luna donde hay zonas de roca expuesta, como el interior de los cráteres y las montañas», explica en un comunicado Galin Borisov, astroquímico de AOP y uno de los autores del estudio. Espectros superpuestos de las superficies del asteroide 101429 (en negro) y de la Luna (en rojo) - AOP Las posibles teorías al raro asteroide Si es cierto que se parece tanto a la Luna, ¿podría ser una parte arrancada de ella? «El sistema…

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