Así se han realizado las infografías de Tutankamón del número de noviembre 2022 de National Geographic

Los acantilados en la orilla occidental del río Nilo en Tebas fueron por siglos el exclusivo barrio egipcio de los muertos. Durante unos 450 años, durante el Imperio Nuevo (1539-1075 a. C.), <strong>el Valle de los Reyes fue la necrópolis de los faraones</strong>. Al menos 30 gobernantes y sus cortesanos, muchos aún sin identificar, fueron enterrados en tumbas subterráneas repletas de objetos y riquezas que necesitarían en El Más Allá, pero ocultos a la vista para protegerlos de los ladrones de tumbas.La construcción de estas tumbas comenzaba poco después de que un faraón asumiera el trono, y el trabajo podía durar décadas. Los obreros usaban hachas de pedernal y cinceles de bronce y cobre para tallar túneles largos e inclinados y <strong>habitaciones en paredes de sólida roca caliza</strong>. A medida que las tumbas se acumulaban a lo largo de los siglos, los entierros reales anteriores a menudo se olvidaban. Los nuevos túneles a veces chocaban de frente con excavaciones más antiguas.Precisamente, fueron los escombros de la construcción de otra tumba y las antiguas cabañas de los trabajadores los que <strong>ocultaron la entrada a la tumba de Tutankamón</strong> y ayudaron a proteger sus tesoros durante más de 3.000 años. Esto fue así hasta las 10 de la mañana del sábado 4 de noviembre de 1922, cuando se descubrió un escalón excavado en la roca. Era el comienzo de una escalera que conducía a <strong>uno de los mayores hallazgos arqueológicos de la historia</strong>.Documentación antes de la infografíaMeses antes de cumplir el centenario de aquel descubrimiento, <strong>comenzamos nuestro trabajo de documentación</strong> y diseño de las infografías. No había mejor punto por el que empezar la aventura visual que mostrando la localización de la tumba. Así pues elaboramos un mapa del Valle de los Reyes que incluye las plantas arquitectónicas de las tumbas hasta ahora descubiertas. La de Tutankamón, oficialmente etiquetada como KV 62, se encuentra en el centro del complejo.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/11/05/un-codigo-de-colores-muestra-la-dinastia-a-la-que-pertenecen-cada-una-de-las-tumbas-y-las-situa-en-la-linea-de-tiempo_67375e25_800x593.jpg">Un código de colores muestra la dinastía a la que pertenecen cada una de las tumbas y las sitúa en la línea de tiempo.</a>Los descubridores de la tumba pronto se percataron que había sido saqueada varias veces en la antigüedad, pero <strong>los ladrones no habían penetrado más allá de las estancias periféricas</strong>. La cámara funeraria todavía tapiada hasta ese momento, estaba intacta tal como la había dejado el cortejo sacerdotal del entierro treinta siglos antes. Dentro de ella, a modo matrioska, cuatro santuarios de madera dorada, tres ataúdes con forma de momia, dos dorados y uno de oro macizo, y un sarcófago tallado en un bloque sólido de cuarcita. <strong>En el centro descansaba el propio Tutankamón</strong>, con una impresionante máscara de oro que cubría su cabeza y hombros. Todos estos objetos formaban entre sí una estructura compleja, desmantelada por los descubridores para su traslado, que recreamos en esta infografía.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/11/05/la-tumba-de-tutankamon_4ce90763_800x1362.jpg">Esta infograf&#237;a, gracias al trabajo realizado junto a los mejores egipt&#243;logos del mundo, corrige algunos elementos mostrados err&#243;neamente en libros especializados y exposiciones acerca de la tumba de Tutankam&#243;n. </a>La momia de Tutankamón y sus ajuares funerarios habían permanecido ocultos hasta que el arqueólogo Howard Carter reveló su contenido ante la aclamación mundial. <strong>El británico describió minuciosamente el primer contacto con la momia de Tutankamón</strong> en más de 3300 años. Las páginas de su diario son un viaje en el tiempo. Mucho de lo que podría haberse perdido para siempre en manos menos capaces fue observado, anotado, bocetado…

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