Noticias eXplora: Crean los primeros robots vivos que pueden reproducirse A principios de 2020 consiguieron atraer la atención de los medios especializados de todo el mundo, y ahora han vuelto a conseguir algo parecido con otro descubrimiento sorprendente. El equipo multidisciplinar de científicos –biólogos, informáticos y expertos en robótica– de las universidades estadounidenses de Vermont, Tufts y Harvard que ya asombró a los especialistas con la creación de los primeros robots vivos (bautizados como xenobots) ha anunciado hace solo unos días un avance aún más llamativo: la creación de robots vivos capaces de reproducirse de forma autónoma. Poco después de que arrancara 2020, el grupo de investigadores, compuesto por Sam Kriegman, Joshua Bongard, Michael Levin y Douglas Blackiston publicó un artículo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) en el que explicaban los entresijos de un logro científico trascendental: la creación de las primeras máquinas vivas –auténticos robots vivientes– en un laboratorio. Los xenobots eran capaces de moverse y explorar el entorno en el que se encontraban durante días o semanas Aquellos xenobots diminutos habían sido creados en un moderno laboratorio empleando células vivas de embriones de rana africana de la especie Xenopus laevis, después de que su insólito diseño se trazara en potentes ordenadores con ayuda de algoritmos de inteligencia artificial. En una primera fase, los investigadores emplearon la capacidad de cálculo de la supercomputadora Deep Green para "ensamblar" miles de combinaciones de células simuladas y escoger aquellos diseños más adecuados para cumplir una tarea, en este caso moverse en una dirección concreta. Tras ejecutar miles de combinaciones con ayuda de un algoritmo, la computadora fue refinando su diseño, seleccionando aquellos "modelos" que resultaban más eficientes. Una vez escogidos, los diseños candidatos fueron entregados a los biólogos de la Universidad de Tufts, donde el microcirujano Douglas Blackiston convirtió en realidad lo que hasta entonces habían sido únicamente modelos informáticos. Vistas al microscopio, estas insólitas máquinas vivientes, bautizadas como xenobots en honor a las células de la Xenopus laevis, no podrían tener un aspecto más alejado de un dispositivo robótico: un cuerpo amorfo dotado de cuatro apéndices que les permiten desplazarse lentamente en un medio acuoso. El diseño era rudimentario, pero cumplía su cometido a la perfección: los xenobots eran capaces de moverse y explorar el entorno en el que se encontraban durante días o semanas, empleando como único "combustible" depósitos de energía embrionaria. Pero ésta no era su única característica singular: las máquinas vivientes creadas por los científicos estadounidenses eran capaces de regenerarse ellas mismas al ser seccionadas y continuaban después su tarea. Uno de estos xenobots es capaz de reunir y ensamblar cientos de células individuales hasta dar lugar a un nuevo xenobot En aquel momento los xenobots no eran capaces de hacer gran cosa, más allá de moverse para explorar su entorno. Pero ahora, los científicos estadounidenses han conseguido crear una forma completamente nueva de reproducción biológica utilizando los diminutos xenobots. Gracias al nuevo descubrimiento, uno de estos xenobots, compuesto por unas 3.000 células de rana y con una forma esférica provista de una especie de "boca" –su aspecto es similar al célebre Pac-man de los videojuegos– es capaz de desplazarse y reunir en el interior de esa "boca" cientos de células individuales, que ensamblará hasta dar lugar a un nuevo xenobot. A su vez, este xenobot recién nacido hará lo mismo, dando lugar a "nietos" del original, y así una y otra vez. "Con el diseño adecuado, los xenobots se autorreplicarán de forma espontánea", explicó el doctor Joshua Bongard, informático y experto en robótica de la Universidad de Vermont, y codirector de la investigación. Estos 'padres' construyeron hijos, que construyeron…

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