Animales inmortales, los secretos para una vida eterna
DecĂa un poeta que <em>"al fin y al cabo, la muerte está tan segura de ganar, que de ventaja te da una vida".</em> Desde que el hombre es tal, uno de sus anhelos más profundos ha sido la <strong>inmortalidad</strong>. Algunos han tratado de conseguirla a travĂ©s de sus obras, buscando dejar una impronta imborrable al paso de los siglos. Otros se acercan a ella a travĂ©s de la fe, apoyados en la idea que este mundo es tan solo un lugar de tránsito hacia uno más elevado y eterno. Los más ambiciosos quizá, aspiran a conseguir perdurar en vida, a ganarle la partida al tiempo y tratar de comprender los mecanismos que subyacen al <strong>envejecimiento y deterioro de nuestras cĂ©lulas</strong> para asĂ remediarlo; un lugar por otra parte, segĂşn muchos filĂłsofos, indeseable, ya que la vida posee un valor intrĂnseco en tanto es finita.Pero, Âżserá posible en el futuro alcanzar dicha aspiraciĂłn? No faltan partidarios que se inclinan a pensar que si. De hecho, en la naturaleza podemos encontrar algunos ejemplos de organismos que, aprovechando la pequeña ventaja que ofrece la muerte, tratan de estirar la vida al máximo. Turritopsis dohrnii, la medusa biolĂłgicamente inmortalEl caso más excepcional es quizá el de la medusa <em>turritopsis dohrnii,</em> antes denominada t<em>urritopsis nutricula</em>. Esta especie, conocida como la <strong>medusa inmortal, </strong>habita en las aguas del mar Mediterráneo y el mar de JapĂłn.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/12/07/medusa-inmortal_86835b13_221207135556_800x411.jpg">Medusa inmortal</a>En el caso de la mayorĂa de los seres que habitan en la Tierra, la vida se desarrolla de forma lineal, es decir, los organismos nacen, crecen se reproducen y mueren. Sin embargo, la vida de esta medusa se desarrolla en un ciclo que puede extenderse <em>ad infinitum. </em><em>Turritopsis dohrnii</em> comienza su vida en forma de larvas minĂşsculas capaces de nadar llamadas <strong>plánulas</strong>. El objetivo de estas plánulas es encontrar un sustrato apropiado en el lecho marino en el que establecerse formando despuĂ©s colonias de <strong>pĂłlipos</strong>. Tal y como sucede con otras especies de cnidarios, en algĂşn momento estos pĂłlipos se convierten en medusas de nado libre.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/12/07/turritopsis-dhornii-estadio-juvenil_b303e9ec_221207135739_800x533.jpg">Turritopsis dhornii, estadio juvenil</a>Pero lo que hace a esta medusa tan especial es que ante una amenaza ambiental o fĂsica, una enfermedad o el simple envejecimiento, son capaces de revertir su estado hasta la etapa de pĂłlipo, permitiendo a los individuos de la especie perpetuarse en un proceso constante de envejecimiento y rejuvenecimiento gracias a un proceso celular conocido como <strong>transdiferenciaciĂłn, </strong>un fenĂłmeno que en la naturaleza tiene lugar en muy pocas ocasiones y que se produce cuando una cĂ©lula que no es una cĂ©lula madre se transforma en otro tipo de cĂ©lula. Hydra, el mito sucumbe a la realidad En la mitologĂa griega, la hidra era un monstruo de varias cabezas que habitaba en el lago de Lerna y que contaba con la cualidad de que cada vez que perdĂa una de ellas podĂa regenerarlas a pares. En la naturaleza, no obstante, las hydras son, si cabe, animales mucho más excepcionales. Al igual que la medusa inmortal, las hidras forman parte del filo de los <strong>cnidarios</strong>; concretamente pertenecen la clase de los <strong>hidrozoos</strong>, pero al contrario que la mayorĂa de las medusas, son animales de agua dulce. <a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/12/07/hydra-vulgaris-hydra_39e39b9c_221207135809_800x533.jpg">Hydra vulgaris - Hydra </a>Del mismo modo que el ser mitológico, la gran cualidad de estos animales es la capacidad de regenerarse. En este caso no solo son sus cabezas las que vuelven a crecer, si no todo su cuerpo: es decir, cuando una hydra es seccionada en dos partes, de cada una de ellas surgirá un nuevo organismo. Esto…