En un mercado musical tan heteropatriarcal como ha sido el español tradicionalmente, Madrid ha mostrado esta noche con su Aitana-manÃa que existe un <strong>espacio enorme para acoger a figuras patrias</strong> en la lÃnea de las divas anglosajonas que se hacen fuertes sobre una energÃa orgullosamente femenina y pop.Lo dicen los gritos de fervor que la joven catalana ha arrancado este jueves a las miles de mujeres, adolescentes y niñas (y algún que otro hombre) congregados en el Wizink Center, <strong>más de 15.000 según la organización</strong>, en su tercera incursión en este recinto en menos de un año (la segunda en una semana) y, como en las anteriores ocasiones, con el cartel de "no quedan entradas"."¡Este es el último concierto! <strong>Me da mucha pena porque han sido unos meses maravillosos</strong>. ¡Qué ilusión terminarlo aquà en Madrid, que también la siento mucho como mi casa!", ha señalado la artista ante la acogida recibida en este final de <i>tour</i> en España antes de emprender rumbo a Latinoamérica para seguir avanzando en su camino ascendente.<a href="
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@aitanax)Aitana Ocaña (Barcelona, 1999) abandonó <i>OT 2017</i> como subcampeona y repitió asà una vez más esa ley no escrita de que <strong>es el mejor puesto para triunfar en esta industria</strong>. Con 23 años y dos álbumes en el mercado, es a dÃa de hoy una de las mujeres más importantes de la industria musical nacional tras convertir en oro (o en disco de platino) casi todo lo que toca.Aitana es puro presente y esta gira de <i>11 Razones Más</i> es prueba de ello en cuanto supuesto apéndice del <i>tour</i> que concluyó el pasado diciembre y que, de nuevo con <strong>casi todas sus localidades vendidas</strong> en grandes escenarios del paÃs, ha justificado su existencia en un repertorio que no hace sino crecer.De hecho, de la veintena de cortes que aproximadamente lo han conformado, al menos un tercio ha visto la luz en el último año (la más reciente, <i>Otra vez</i>, este mismo jueves). Muchos de ellos serán anticipo de su tercer disco de estudio y unos cuantos más <strong>surgieron como fruto de su buen oÃdo</strong> y de su confianza en la colaboración con otros compañeros como motor de crecimiento mutuo.Esa es una de las razones que podrÃan explicar el fervor madrileño por la joven diva catalana junto con ese <strong>candor y carisma que es marca de la casa</strong>, pero hay más, como el gesto de respeto por su público que supone que su concierto haya arrancado exactamente a la hora marcada, las 9 y media de la noche.Lo haya hecho con una vistosa introducción, entre un crepitar de focos y unas apabullantes proyecciones que han revestido a Aitana de ese aura de gran estrella, algo a lo que también ha contribuido <strong>una producción escenográfica más grande</strong> de lo que estilan los artistas nacionales, con un despliegue lumÃnico al que han sacado todo su rendimiento en cortes como <i>Resilient</i>.Muy parlanchina entre canción y canción (probablemente de más para un mejor ritmo del concierto), no ha parado de comentar anécdotas y de ejercer de buena anfitriona para sus invitados: Sebastián Yatra (con el que ha cantado <i>Las dudas</i> y <i>Corazón sin vida</i>), Marmi (<i>Tu foto del DNI</i>), Ptazeta (<i>Quieres</i>) y, casi en el remate, un gran colofón con Zzoilo (<i>Mon Amour</i>).Para el arranque de la velada ha escogido <i>Formentera</i> y lo ha hecho parapetada por una banda de cinco músicos, <strong>un esfuerzo a reivindicar en tiempos de música enlatada</strong>, aunque solo sea por el esfuerzo económico a favor de unos profesionales que han sufrido mucho durante el parón pandémico.En la misma lÃnea, Aitana se planta micrófono en mano <strong>sin maquillajes sonoros para su voz</strong>. Tal y como se la conoció en <i>Operación Triunfo</i>…