Arturo Rodríguez, fotógrafo. "Las cicatrices que me dejó la erupción del volcán de La Palma son muy difíciles de eliminar"

<strong>National Geographic: ¿Qué sintió al ver sus fotos publicadas en la portada de National Geographic?</strong><strong>Arturo Rodríguez:</strong> Podríamos decir que ha sido el sueño de mi vida. Yo me hice fotógrafo por culpa de National Geographic. Desde pequeño era muy aficionado a los documentales de naturaleza. Me decanté por esta profesión inspirado en los fotógrafos de la revista. Después de veintitantos años de carrera, la experiencia de publicar en National Geographic por primera vez y que además saliera en portada fue algo indescriptible. Cuando me lo dijeron lloré de emoción.A lo largo de mi carrera profesional he cubierto situaciones dramáticas, como algunos conflictos en el Sudeste Asiático o la guerra de Kosovo. Pero hay una diferencia: en esta ocasión estaba en mi casa, en el lugar donde nací. No puedes evitar sentir más empatía con tus vecinos. Me encontré con familiares, amigos, lugares que recordaba jugar de pequeño y que ya no existen. Todo ello acaba desembocando en un tremendo cúmulo de emociones. Tienes la responsabilidad de contar lo que está pasando, pero también hay momentos en los que te derrumbas, o en los que tienes que soltar la cámara para ayudar a los vecinos, ya sea sacando muebles de una casa evacuada o cazando gatos para salvarlos del volcán. Las cicatrices que me dejó en el alma la erupción del volcán de La Palma son muy difíciles de eliminar. Cuando regresas al lugar de los hechos vuelves a encontrarte con personas y a visitar los lugares de los que todo pasó. A veces compruebas la localización en la que te encuentras en Google Maps y te das cuenta de que estás sobre la casa de alguien, o sobre un colegio, pero tú solo ves lava solidificada.<strong>NG: La erupción del volcán de La Palma fue un gran reto para los reporteros gráficos ¿Era la primera vez que un volcán en erupción? ¿Tiene algún fotógrafo de referencia?</strong><b>Arturo Rodríguez:</b> Había fotografiado <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/volcanes-que-son-y-como-se-forman_18140">volcanes</a> en Canarias e Indonesia que están activos, pero no en erupción. En cuanto a las referencias, yo tengo una regla que nunca me salto: evito mirar nunca el material de otros fotógrafos que hayan hecho algo parecido. Todas esas imágenes quedan inevitablemente guardadas en tu mente, con lo que, quieras o no, tiendes a copiar el trabajo de otros.En un acontecimiento tan largo como la erupción del Cumbre Vieja evito leer la prensa o ver las noticias mientras estoy trabajando. En el caso de que tenga que documentarme, tampoco busco fotos sobre lo sucedido, para no contaminarme con la visión de otros profesionales. Cuando llegó al lugar compongo con lo que tengo a mano. Dejo que las cosas fluyan, me documento mucho, pero me dejo llevar y voy fotografiando de manera instintiva.<strong>NG: Conseguir fotos como las publicadas en la revista no debe ser nada fácil. ¿Cuáles son las principales complicaciones a las que se enfrenta un fotógrafo profesional a la hora de retratar una erupción o una colada de lava?</strong><strong>Arturo Rodríguez:</strong> La clave está en la documentación y la accesibilidad. Las cámaras de hoy son muy buenas. En este caso todo ocurrió de manera súbita, con lo que no tuve tiempo de documentarme con anterioridad. En mi caso, fue crucial tratar a diario con científicos, bomberos, policías, gente que puede ayudarte a explicar qué está pasando y cómo funciona todo. Y ahí también fue decisiva la accesibilidad. Al mismo tiempo que tomaba fotos intentaba hacer todo tipo de gestiones para tener la oportunidad de estar allí dentro. Esa sería la gran diferencia. El acceso a la prensa estaba restringido, con lo que el reportero gráfico que consiguiese entrar en la zona afectada tendría imágenes realmente únicas. Se me ocurrió convencer a los científicos de que era imprescindible que yo estuviera con ellos, porque aquel acontecimiento histórico…

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