Noticias #eXplora <a href="
https://static2.abc.es/media/ciencia/2020/09/30/venus_nasauyasdsaf-kXxF--620x349@abc.jpg">Media</a>El descubrimiento de una molécula simple formada por fósforo e hidrógeno, el fosfano, en la atmósfera de Venus ha desatado una tormenta mediática sobre la existencia de actividad biológica en este planeta. ¿Tiene o ha tenido Venus las condiciones adecuadas para permitir la existencia de vida? Yendo más allá, ¿hasta qué punto podemos afirmar que podemos detectar vida en otros cuerpos del Sistema Solar? ¿Qué implicaciones tendría? En uno de los probables escenarios de génesis de vida, ésta habría aparecido en las fuentes hidrotermales de los fondos oceánicos que, al emitir diversos gases como hidrógeno molecular, dióxido de carbono, metano y ácido sulfídrico en ausencia de oxígeno y en un ambiente ácido, podrían haber formado las primeras moléculas orgánicas y, tras ellas, producir la actividad biológica primordial. ¿Es éste un mecanismo “universal”? Cuando se detecta una molécula relacionada con la vida, ¿cómo podemos asegurar que tiene origen biológico, especialmente si la detección es a distancia? ¿Qué es un biomarcador? Aunque es una idea fuertemente arraigada, la presencia de agua líquida no implica necesariamente la aparición o desarrollo de vida. Tampoco la presencia de oxígeno per sé, sino la interacción oxígeno molecular (O₂) con otras sustancias simples como es el nitrógeno (N₂), el vapor de agua (H₂O) o el metano (CH₄) junto al dióxido de carbono (CO₂). En nuestro planeta los seres vivos están “ensamblados” por algunos de los elementos químicos más frecuentes en el Universo: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. También incluyen cantidades significativas de azufre, magnesio, calcio, fósforo, sodio, potasio y cloro, además de algunos elementos menos frecuentes pero esencial, denominados oligoelementos. En general un biomarcador, concepto extendido por Berd Simoneit, es un compuesto químico cuya presencia revela de manera inequívoca la actividad biológica en un determinado medio. En el registro geológico terrestre podemos encontrar algunos indicadores como los restos preservados en fósiles de lípidos o membranas, o, de mucha menor duración, azúcares o aminoácidos. En otros ambientes, como en Marte, se esperaría detectar la presencia de biopolímeros y lípidos si hubo vida hace más de 3 500 millones de años. Entre los múltiples subproductos de diversas reacciones biológicas en nuestro planeta se encuentra el fosfano o fosfina, representado por el símbolo PH₃ , y formado por un átomo de fósforo y tres de hidrógeno. Este compuesto está presente en zonas cenagosas, en donde es generado por células anaeróbicas (que no utilizan oxígeno para producir energía), aunque se desconocen todos los detalles metabólicos del proceso. Pero el fosfano no es un biomarcador unívoco y se requiere la determinación de su abundancia y su interacción con otros compuestos químicos presentes en su medio para verificar más allá de toda duda que su origen es biológico. Entre las alternativas para su formación están las fotoquímicas y las que implican algún tipo de actividad geológica. Plus ultra: en el Sistema Solar exterior y más allá Además de en la Tierra y ahora en Venus, el fosfano se ha detectado en otros planetas del Sistema Solar, en concreto en Saturno y Júpiter. Las primeras detecciones se realizaron a mediados de los años 70 mediante la medida de bandas de vibración y rotación alrededor de 10 y 5 micras. Más recientemente se ha detectado en la atmósfera de estrellas evolucionadas, en concreto de la estrella CW Leonis, mediante el uso del observatorio espacial Herschel, de la ESA. El siguiente paso sería la posible pero muy compleja detección en exoplanetas. En las proximidades del Sol ya conocemos sistemas planetarios bastante complejos y algunos tienen planetas en órbitas dentro de la conocida como Zona de Habitabilidad, en la que, debido a la adecuada irradiación de la estrella…