Los topos son criaturas especiales que se desarrollan en un hábitat extremo. Como mamíferos que se adentran profundamente en la tierra <a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/el-sexto-dedo_5365">poseen unas patas delanteras con un dedo extra y unos músculos excepcionalmente fuertes. Pero además, una de las cosas que más llama la atención en la especie es que las hembras del topo son intersexuales y pese a ello conservan su fertilidad.Típico de los mamíferos, las hembras topo están dotadas con dos cromosomas X, sin embargo desarrollan simultáneamente tejidos funcionales ováricos y testiculares, que en dichas hembras están unidos en un único órgano, el ovotestis, algo excepcional en el grupo de los mamíferos.Hembras con alta testosteronaEl tejido testicular de la hembra del topo no produce esperma, sino grandes cantidades de la hormona sexual testosterona, lo que significa que estas poseen niveles similares a los machos. Es de suponer que este "dopaje" natural hace que las hembras sean más agresivas y musculosas, una ventaja para la vida subterránea donde tienen que cavar madrigueras y luchar por los recursos.Las hembras de topo desarrollan simultáneamente tejidos ováricos y testiculares que están unidos en un único órgano, el ovotestis, algo excepcional entre los mamíferosAhora en un estudio publicado en la revista Science, los científicos del Instituto Max Planck de la Historia de la Ciencia informan sobre las peculiaridades genéticas que conducen a este desarrollo sexual característico en los topos. Según el mismo, estas se deben principalmente cambios en la estructura del genoma que conducen a un control alterado de la actividad genética, que además del desarrollo testicular, también estimula las enzimas para la producción de hormonas masculinas en las hembras.Mecanismos genómicos de la evolución"Desde Darwin, se ha aceptado generalmente que la diferente apariencia de los organismos vivos son el resultado de cambios graduales en la composición genética que se han transmitido a las generaciones posteriores", explica Stefan Mundlos, líder del grupo de investigación del Instituto Max Planck de Genética Molecular (MPIMG) y Director del Instituto de Genética Médica y Genética Humana de Charité de la Universidad de Berlín. "¿Pero cómo se relacionan en términos concretos los cambios en el ADN y sus manifestaciones en la apariencia de un organismo, y cómo podemos descubrir tales cambios?", plantea el también director del estudio.Para responder a esta pregunta, los investigadores han secuenciado completamente el genoma del topo ibérico -<em>Talpa occidentalis-</em> por primera vez. Además, también examinaron la estructura tridimensional del genoma dentro de la célula. En el núcleo, los genes y sus secuencias de control asociadas forman dominios reguladores —-regiones no codificantes del ADN que regulan la transcripción de los genes cercanos— llamadas "vecindades" relativamente aisladas. Esto consiste en grandes regiones donde las secciones de ADN interactúan frecuentemente entre sí. “Presumimos que en los topos, no solo hay cambios en los genes mismos, sino particularmente en las regiones reguladoras que pertenecen a estos genes”, añade Mundlos.Esto se traduce en que durante el curso de la evolución en los topos, no solo se habrían producido cambios en las bases individuales del ADN, sino que también se habrían desplazado partes más grandes del genoma, explica el investigador. Si los segmentos de ADN se mueven de una ubicación a otra, pueden surgir dominios reguladores completamente nuevos o reorganizados, y por lo tanto, activar nuevos genes mejorando o atenuando su expresión.El desarrollo testicular en el topo ibérico“La maduración sexual de los mamíferos es compleja, sin embargo tenemos una idea razonablemente buena de cómo se lleva a cabo este proceso”, explica por su parte <a href="
https://www.mdc-berlin.de/lupianez">Darío Lupiáñez, del Instituto de Biología de Sistemas Médicos de Berlín -BIMSB- y del Centro Max…